domingo, 13 de junio de 2010

Modo imperativo

El problema de tenerle mucha fe a las descripciones gramaticales es que habitualmente se quedan cortas en relación con los usos reales de la lengua. Uno de los casos más evidentes de esa limitación se puede observar en relación con la conjugación de los verbos en modo imperativo.

Los verbos tienen formas impersonales o no conjugadas (infinitivo, gerundio y participio) y formas personales o conjugadas. Estas últimas se clasifican en tres modos de conjugación: indicativo para acciones reales o posibles, subjuntivo para acciones deseadas o imaginadas, e imperativo para manifestar orden, deseo, súplica o petición. En la siguiente tabla puedes ver una muestra de conjugación parcial (sólo el singular) de tres verbos, cada uno perteneciente a un modelo diferente de conjugación (1° -ar, 2° -er, 3° -ir).

Enfocándonos en el modo imperativo, puede observarse que agregué una forma complementaria: la que se utiliza cuando se aplica el tratamiento de "usted" que, desde el punto de vista gramatical, corresponde a la conjugación en presente del modo subjuntivo para la tercera persona (él cante, él parta, él tema).

Algo similar pasa con el plural cuando se utiliza el imperativo en México. Como nosotros no utilizamos el "vosotros", que es la forma natural en que se conjuga el imperativo para el plural (cantad, temed, partid), hemos tenido que recurrir nuevamente al presente del subjuntivo, y ordenamos (suplicamos, solicitamos): ustedes canten, ustedes, teman, ustedes partan.

¿Complicado? Pues las cosas se enredan un poco más.

Si yo quiero incluirme en una indicación (es decir, usar la primera persona del plural), la forma gramaticalmente correcta sería algo como: "Ve a caminar conmigo", o mejor, "camina conmigo"; pero en los usos coloquiales recurrimos a formas de imperativo funcional (me estoy inventando el concepto, no lo vayas a referir por ahí, porque no está en ninguna gramática) que, aún perteneciendo a otras conjugaciones, cumplen con la función: "Vamos a caminar" (presente del indicativo), "Vayamos a caminar" (presente del subjuntivo), "Caminemos" (presente del subjuntivo).

Las complicaciones no terminan ahí, pues las formas perifrásticas tienen un fuerte arraigo en el habla coloquial, de tal manera que en vez de decir a una persona "camina", "juega", "come", hacemos construcciones con los verbos ir y venir (que sí se conjugan en modo imperativo): ve a caminar, ve a jugar, ve a comer; o lo mismo, pero con el verbo venir. En consecuencia, formamos una especie de imperativo compuesto, donde el verbo ir o venir actúa como auxiliar y el otro verbo, en infinitivo, tiene la función de verbo principal.

Lo mejor de todo esto es que, si bien son asuntos que se deben reflexionar cuando se busca la corrección o la eficiencia comunicativa, no es algo que se tenga que aprender, pues resulta que son cosas que ya sabemos hacer desde niños y que, por complicadas que parezcan, usamos de manera cotidiana.

Por supuesto que se puede volver un problema si tratamos de constreñir la actividad de escritura en los límites de la gramática, pues ésta, con todo y ser muy compleja, aún está lejos de explicar completamente un fenómeno tan complejo y tan cambiante como la lengua. Es más, ¿sabes cuándo existirá una gramática total de la lengua? ¡Nunca! Porque diariamente estamos inventando usos y aplicaciones que van más allá de lo que la gramática alcanza a describir.

Y no es que esté mal consultar una buena gramática de vez en vez. Yo acabo de comprar el manualito escolar de Larousse (muy bueno, práctico, y económico), y el manual más reciente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, que es un mamotreto de casi mil páginas (carísimo) y sin embargo es la mitad de lo que ocupa la gramática de la RAE, que es de dos tomos (es que una cosa es una gramática y otra un manual de gramática, el primero es un texto de estudio y el segundo es de consulta). Yo siento que los problemas con la gramática sobrevienen cuando insistes en cumplirla de manera ciega, pues no debemos olvidar que los usos son los que determinan las formas, y no al contrario.

Luego te platicaré de las diferencias entre la gramática en cuanto producto cognitivo social, y la gramática como ciencia.

lunes, 15 de marzo de 2010

Déjame que te hable de mi libro

El libro Acércate al español 1, publicado por editorial Larousse cuenta con características que lo hacen especialmente útil para el maestro de secundaria. En lo particular me interesa destacar las siguientes:

  • El manejo de los temas de reflexión es una de sus principales virtudes. Organizados en una secuencia de explicación-ejemplificación-aplicación, facilitan su manejo en clase o en trabajo autónomo por parte de los alumnos. Los temas de reflexión se han distribuido de acuerdo con la secuencia de cada proyecto que propone del libro, pero es posible abordarlos de forma independiente cuando, por ejemplo, el profesor o el grupo han decidido trabajar con un tema o producto diferente al propuesto. Al prepararlos, hemos pensado particularmente en las dificultades que enfrenta un docente para que todos los alumnos tengan acceso a las fuentes de información que contienen dichas explicaciones, por lo que, sin descartar la necesidad de consultas complementarias, se ha procurado proporcionar elementos suficientes para la comprensión y reflexión de dichos temas.

  • La propuesta de proyectos se ha procurado manejar dentro de los límites de lo realizable en las condiciones reales de trabajo en la mayoría de nuestras escuelas secundarias. Esta manejabilidad se encuentra circunscrita, claro está, en los parámetros que establece la SEP; sin embargo la visión general ha sido procurar que se propongan cosas realizables dentro del tiempo disponible. En este sentido, el docente encontrará propuestas mucho más realistas y eficientes para el ejercicio de las competencias buscadas que en la mayoría de los libros que ya circulan actualmente.

  • Aunque los procedimientos se presentan en secuencias aparentemente muy extensas, lo cierto es que se ha procurado dotar cada proyecto de materiales suficientes para realizar al menos una vez los procedimientos que se proponen. Dicho de otra manera: es claro que para que los chicos sean capaces de hacer, por ejemplo, un resumen, primero hay que explicarles y practicar la forma en que se elaboran: en el libro hay material para practicar; así con cada proyecto. El punto es que si por algún motivo no hay tiempo suficiente para realizar el proyecto en toda su amplitud, al menos se tenga la oportunidad de ejercitar los procedimientos necesarios para el fortalecimiento de los aprendizajes esperados. ¿Tienen que leer poemas pero no han encontrado suficientes?, bien, en el libro hay poemas para realizar la práctica.

  • La oportunidad de autoevaluación durante el proceso se encuentra orientada hacia el fortalecimiento de la reflexión metacognitiva en apoyo a la evaluación que realiza el maestro. Cada proyecto se encuentra segmentado por etapas que encierran una tarea determinada; al término de la misma se propone al estudiante que reflexione sobre el nivel de aprendizaje que obtuvo en aspectos específicos. Se asume que el ejercicio permanente de esta práctica lo ayudará a construir una conciencia reflexiva sobre sus propios aprendizajes y áreas de oportunidad.

  • A lo largo de cada proyecto se presenta la indicación para que los alumnos realicen tareas y realicen productos parciales que cuentan con características bien definidas, los que pueden ser objeto de evaluación procesal por parte del docente. Al final de cada proyecto se proponen recursos para una evaluación general, incluyendo la descripción de los rasgos que debe cubrir el producto final. Con estos recursos se pretende facilitar la actividad evaluadora del maestro.

Por lo anterior, y otros aspectos que el docente podrá identificar al ir usando el libro, es seguro que se trata de una herramienta auxiliar que resultará sumamente útil para el logro de los propósitos educativos de la asignatura de español.

Lo pueden encontrar en el catálogo electrónico de la CONALITEG. En primer grado.

Aquí están las ligas a cada una de las partes del libro. Ojo, se trata de una primera versión que ha sido modificada en algunos aspectos (no esenciales, pero sí importantes).


Portada y preliminares

Bloque I

Bloque II

Bloque III

Bloque IV

Bloque v

domingo, 16 de agosto de 2009

Escuela de taqueros

Si tuviese una escuela para enseñar a preparar tacos de guisos (los que en Monterrey llamamos “mañaneros”), la forma de conocer el nivel de eficiencia de mi escuela estaría en relación directa con la cantidad de egresados que son capaces de hacer tacos de guisos.

Tal vez sea de crucial importancia para el desarrollo de la cultura del taco que mis estudiantes conozcan la historia del taco, los procesos químicos relacionados con la preparación del taco, el impacto ecológico de la preparación y consumo de tacos, y otros conocimientos de igual índole. Resulta que, a final de cuentas, al cliente le importará muy poco que su taquero sepa todas esas cosas y sólo pedirá que haga buenos tacos.

Si lo quiero poner en términos de indicadores de aprendizaje, puedo decir que un buen estudiante de tacología:

  • Es capaz de preparar una variedad atractiva de guisos regionales.
  • Conoce ingredientes que pueden resaltar el sabor de los alimentos.
  • Sabe preparar diferentes salsas especiales para acompañar cada guisado.
  • Tiene habilidad para seleccionar y calentar las tortillas a un punto adecuado.
  • Es rápido y eficiente al momento de atender a una clientela hambrienta y apresurada.

Debo hacer notar que dichos indicadores no son extraídos de un currículum, sino de la observación del tipo de cosas que es capaz de hacer un taquero eficiente y exitoso, es decir: uno que vende mucho. Claro que estoy hablando de un oficio donde hay gente realmente competente ejerciendo diariamente.

En cambio, cuando lo que tengo es una escuela normal, tengo que partir de la premisa de que no me es posible encontrar maestros competentes que puedan ser tomados como modelo, así que me tengo que inventar indicadores de aprendizaje por medio de fórmulas exóticas y de interpretaciones cabalísticas de los documentos normativos, y de anticuadas (y en ocasiones poco pertinentes) antologías de textos.

Y va a resultar que un buen maestro lo es en la medida en que sabe un montón de cosas que sí se pueden medir por medio de un examen, y que es capaz de llenar un montón de complejos formatos, y de establecer relaciones simbólicas entre componentes filosóficos y teóricos de la educación (entiéndase perfil de egreso y temario)… aunque no sepa dar una buena clase.

Y eso es lo que estoy  practicando y enseñando en mi escuela; y no me da vergüenza.

Y hasta pienso certificarme.

martes, 14 de julio de 2009

Evaluaciones mágicas

Ya no recuerdo si el episodio es real o se trata de una fantasía urdida por mi imaginación para justificar un razonamiento.

"¿Quién crees que gane?"

Participaba la selección mexicana de futbol en uno de esos torneos internacionales y estaba a punto de enfrentarse a los Estados Unidos. Poco tiempo atrás, los norteamericanos se habían incorporado a la práctica de este deporte con pésimos resultados; México era considerado una potencia futbolera en la región, pero los gringuitos daban señales de estar aprendiendo a participar en el juego.

"No sé... Estados Unidos... creo..."

Nunca he sido un fanático del futbol, pero me daba cuenta de que mientras el equipo del norte se consolidaba cada vez más, nuestros compatriotas seguían haciendo lo mismo una y otra vez. Es cierto, eran considerados una potencia, pero en un contexto de equipos malos que, sin embargo, poco a poco iban mejorando. Ya entonces era recurrente el uso de la frase "jugamos como nunca y perdimos como siempre". No me preguntes por la lógica de la situación. No la entendí entonces; no la entiendo ahora.

"¡Cómo...! ¡¿No eres mexicano?! ¡¿No quieres que gane México?! !Por culpa de gente como tú estamos como estamos."

Me quedó claro que lo que mi amigo esperaba era una especie de fórmula mágica que le permitiera "contribuir" con voluntades afines a un posible triunfo de la selección. Es decir que para él mi respuesta tenía un sentido mágico. Algo así como: "si tú dices que perderán, estás provocando que pierdan, pero si dices que ganarán, contribuyes a su triunfo". La reacción de mi amigo, con todo lo irracional que pueda parecer, es un claro reflejo de la percepción que culturalmente tenemos de la evaluación.

Ya he expresado anteriormente que en México tenemos la costumbre de irle al débil en un encuentro y de falsear los resultados de las evaluaciones... ¡Incluyendo las médicas! Hay gente que sintiéndose mal no asiste al médico para no enterarse de qué enfermedad es la que le aqueja. Es como una especie de ritual mágico en el que "si no lo sé no me daña". Por supuesto que es una falsa percepción.

Algo similar, con la pena, es lo que nos ocurre en la evaluación educativa. Hemos institucionalizado la mentira al dedicarle más tiempo a las actividades de preparación para la evaluación que a la educación. Se establece una serie de protocolos de fiabilidad para la elaboración y la aplicación de los instrumentos, pero se promueve la preparación para el examen. Ya lo he dicho: al final lo que se evalúa es lo bien que se estudió para el examen, no los aprendizajes logrados. Después se toman medidas, no para mejorar la calidad de la educación, sino para mejorar los resultados en las evaluaciones... que no es lo mismo.

El gran tabú en nuestra cultura es la evaluación al desempeño de los burócratas, maestros incluídos. Evaluamos y etiquetamos a los niños, pero evadimos que los bajos resultados son consecuencia de una mala calidad docente, aunque es algo que, finalmente, todos sabemos. Tal vez por eso, y en un afán de "taparle el ojo al macho", la SEP y el SNTE se aventaron la puntada de crear un nuevo organismo para evaluar a los maestros. Aunque por ahora se dedicarán a la selección de nuevos docentes, más adelante se verá la manera de incorporar a sus funciones la evaluación de maestros en servicio. El pero es que justamente el SNTE ha sido el principal obstáculo para que exista una evaluación de los docentes. Es esta agrupación la que ha llenado las aulas de personal con bajo nivel de competencia, por supuesto que por intereses políticos, por lo que su participación en este nuevo organismo me hace pensar que no se trata de otra cosa, más que de un nuevo acto de gesticulación masiva en el que todos dirán que las cosas van mejorando, no porque en realidad mejoren, sino para no dar una mala imagen y, mágicamente, "hacer que ocurra".

Y estaré feliz si me tengo que tragar mis palabras... aunque estén duras.

martes, 9 de junio de 2009

Son tan estúpidos

El problema con la gente que conforma nuestra clase política, así como sus títeres del IFE, es que son profundamente estúpidos. Ante el movimiento ciudadano por la anulación de los votos, lo único que les interesa es que todo mundo tenga claro que no se anularán las elecciones...
Una mayoría de votos nulos no invalidaría elección, asegura IFE
El sistema garantiza triunfo de un candidato aunque sólo sea por un sufragio, subraya Valdés Zurita
El Universal
Martes 09 de junio de 2009
El presidente consejero del Instituto Federal Electoral (IFE), Leonardo Valdés, afirmó que es imposible que las elecciones federales de 2009 puedan declararse nulas si hay una mayoría de votos nulos, porque México cuenta con un sistema de mayoría simple que permite a un candidato llegar al Congreso con un solo sufragio.

“Es imposible (anular la elección); nuestra legislación, nuestro sistema es de mayoría simple, de tal suerte que aquel candidato que tenga mayoría, así sea por un solo voto, gana la elección y es legítima y, además, legalmente electo como diputado federal”, subrayó.
Es decir, son incapaces de ver que la intención es que reflexionen sobre sus fallos; no alcanzan a ver eso. Sólo les interesa mantenerse pegados a la chiche.

¿Ves las consistencias sistémicas? En educación se habla de evaluar a los estudiantes, y las autoridades organizan cursos de preparación para el examen; en política se habla de rechazo a las prácticas de los partidos y del IFE, y los involucrados comienzan a explicar por qué no los podemos quitar. No hay capacidad. No hay voluntad.

¿Estará en nuestros genes? No lo creo. Cuando emigran, los mexicanos saben triunfar.

Mientras no se regresen.

domingo, 7 de junio de 2009

Voto nulo y diputados por insaculación


Podría decir que se me ocurrió antes de que se comenzará a hablar de ello en los medios, pero seguramente es la situación de muchas personas que como reacción a las campañas, a la acción inquisitorial del IFE y a los excesos de los partidos políticos, han pensado en no votar en las próximas elecciones. Es como el resultado (en forma inversa) de una buena campaña publicitaria: mucha gente, sin ponerse de acuerdo, desarrolla una idea similar, en ese caso consumir el producto. No es extraño, aunque no lo esperaban, que muchos nos sintamos hartos, incluso asqueados, de la política que se ejerce actualmente en México.

Sin embargo me parece mucho más coherente, reactiva y útil, la opción de asistir a las urnas y anular mis votos (ojo, hay quienes ya lo quieren convertir en un movimiento político cuando es una acción ciudadana). Verás, no se trata de dejarles todo a los partidos para que lo jodan como se les de la gana; se trata de dejar bien clara nuestra postura en el sentido de que no estamos de acuerdo en la forma en que están gastando nuestro dinero. Los partidos han manipulado las leyes y los presupuestos para garantizarse el acceso irrestricto a cantidades excesivas de dinero que usan, sin rendir cuentas de ello, exclusivamente para asegurar su permanencia en el presupuesto. Y se han apoderado de la política y de las opiniones y de los espacios. Nadie puede criticarlos o mencionar sus errores porque se rasgan las vestiduras gritando "¡Guerra sucia"! mientras piden castigo y censura para los infractores. Digo: es ridículo.

Y también me siento ridículo yo mismo cuando en el pasado he decidido pensando en criterios como "el voto útil" para contribuir a que llegue el menos malo, o "el voto de castigo" para darle la oportunidad a la alternancia (¿y cuándo nos darán oportunidad a nosotros?), o el "voto solidario" para contribuir a que los partidos chiquitos conserven su registro y su presupuesto (¿y por qué tienen que moverme a compasión esos grupos que se organizan en forma gansteril y que convierten las agrupaciones en negocios familiares, como es el caso del PT y del Verde?).

Pienso que el voto nulo, y eso tiene preocupados al IFE y a los partidos, será una forma bien clara de decir "Aquí estoy, sí participo, sí quiero que las cosas cambien, pero no creo en ninguno de ustedes". Es cierto que aún con la mínima cantidad de votos a favor, algúnos candidatos tendrán que ganar, pero también es la oportunidad de señalar lo imperfecto de este sistema "democrático" que se ha convertido en una dictadura de partidos (en evolución de la "dictadura perfecta" de un solo partido de la que habló Vargas Llosa), en el que al mandato (bello) constitucional de que todo mexicano puede votar y ser votado, los partidos le han agregado la cláusula "siempre y cuando sea miembro de un partido político". Maldita nomenklatura.

¿Por qué no pensar que algo bueno puede salir de todo esto? Yo propongo que, por ejemplo, las diputaciones que hoy se regalan entre los partidos bajo el rubro (nada democrático, porque nadie vota por ellos) de "plurinominales", sean distribuidas entre ciudadanos no partidistas por medio de un proceso de insaculación como el que se usa para elegir funcionarios de casilla. Sí , ya sé que nadie habría votado por ellos, pero insisto: nadie va a votar por el inútil de Reyes Tamez, y aún así tiene asegurado un escaño en la siguiente legislatura, ¿qué tiene él (fuera del aval de la Maestra del Terror) que no tenga cualquier otro ciudadano (tú, por ejemplo) para cumplir con esa tarea? (Imagínate: ¡Me insaculé la lotería! ¡Seré diputado! ¡Hasta que se me hizo sacrificarme por el pueblo!)

Aún así, mejor un ciudadano que realmente represente a un sector de la población que un acólito que sólo asiste para cuidar los intereses de su partido.

No me importa que digan, como el marido borracho arrepentido después de que le puso una madriza a su esposa, que ahora sí van a cambiar las cosas. Casi todos han tenido oportunidades para modificar situaciones que ahora critican, y no lo hicieron. No me convencen, en Nuevo León, ni Rodrigo Medina ni Fernando Elizondo, ni traigo en el pecho los colores de ningún partido aunque digan que es de maestros: los maestros trabajamos en y para la educación; las actividades políticas se hacen como ciudadano, no como maestro. Tampoco me interesa votar por una animadora metida a la política sólo para que su partido mantenga el registro. De los candidatos a diputados... ¡Ja! ¿Por qué habría de confiar en ellos? -Como la humorista de Tatiana Clouthier que le dijo a la gente en San Pedro "¿En quién confiarías para que cuidara a tus hijos, en ellos [Mauricio y Pérez Góngora] o en mí?" Yo, por lo pronto, no le dejaría la alcaldía a una niñera, aunque sea muy buena para cambiar pañales-.

Si acaso, y sólo porque lo que ha hecho hasta ahora me parece meritorio (no por su partido), el domingo de las elecciones le daré mi voto a Abel Guerra para Presidente municipal, y anularé el resto de mis boletas.

Y lo haré ejerciendo mi derecho.

jueves, 28 de mayo de 2009

Oropel

Oropel. Ni oro ni papel. Papel de oro. Oro simulado. Falsa riqueza que engaña a ladrones de altares y beatas incondicionales. Tinta deleble que miente mientras dura el deseo de asumir la mentira. Oropel... puro pinche kitch.

Hace tiempo que he dejado de ver con respeto a la educación, particularmente aquella que es impartida por el estado y condicionada por las organizaciones sindicales. No creo en las bondades de las propuestas del sindicato oficial, pero tampoco veo mucha ventaja en la visión de los contras. En realidad, la educación oficial se ha convertido en un coto que es disputado por lo que se le puede explotar, y el interés por la calidad educativa no es más que el discurso de moda para acceder al cajón de los dineros.

Oropel. En 2006 se lanzó un parche de reforma a la educación secundaria (todo con minúsculas intencionales e intencionadas) que vino a justificar el hoyo que se había hecho en el presupuesto asignado a la sep de reyes tamez, con la farsa de una Reforma Integral a la Educación Secundaria que nunca cuajó porque nunca fue consultada, ni consensada; es más, ni siquiera fue bien planeada. Y como después del inminente fracaso de la Enciclomierda no había posibilidad de que este proyecto también fracasara, pues lo sacaron a como pudieron. Sobra hablar de los resultados de un planteamiento inconsistente, mal difundido y peormente ejecutado.

Oropel. En 2003 recibimos, a nivel nacional, por primera vez los resultados de una evaluación internacional (PISA) que nos presentó un panorama muy vivo y real del estado que guarda la educación en nuestro país. Después de pasar por todas las fases clásicas del duelo: negación, rabia, frustración, depresión, y en vez de enfrentar el problema real (los estudiantes no poseen los conocimientos necesarios para acreditar un examen porque las escuelas no están cumpliendo con su misión educadora), nos fuimos nacionalmente por la explicación más ridícula e inverosímil que se le podía conceder a la situación: los estudiantes no pueden acreditar una evaluación porque no saben ser evaluados. De tal forma que actualmente contamos con toda una estructura nacional que se dedica a adiestrar a los alumnos en los mecanismos de evaluación, sin atender a la peculiaridad de que lo que miden las evaluaciones tipo Enlace no es lo que los alumnos aprendieron, sino lo que recuerdan de la guía con la que estudiaron.

Oropel. En 2007 se lanzó fastuosamente un programa que atendería (¡por fin!) a las carencias profesionales de los docentes cuyos alumnos habían recibido las peores calificaciones en las evaluaciones nacionales. Con la participación de organismos nacionales de alto nivel y probada solvencia científica y académica -se suponía-, se capacitó a docentes de alto perfil -se suponía; y yo me creí que yo estaba ahí porque tenía ese perfil- y se plantearon metas y compromisos inéditos en el país. Fernando González se aventó un rollazo que sonaba honesto y prometedor, pero todo quedó en puro blablá. Las capacitaciones se dieron a medias, la coordinación y supuesta supervisión nunca se concretó, el curso no se pudo impartir a los maestros maletas porque el sindicato se opuso, no llegaron los materiales y los capacitadores no sólo no recibimos el pago comprometido (ya se va a cumplir un año, hace cuatro meses nos dijeron que ya tenían nuestra lana, pero que no nos la podían dar porque nadie tenía tiempo de firmar lo que se tenía que firmar), sino que tampoco se nos entregó una constancia de que impartimos el curso.

Oropel. Por la crísis sanitaria se suspendieron las clases por 8 días. Después se "ajustó" el calendario para cumplir los 200 días comprometidos a nivel internacional (de 4.5 horas diarias en escuelas públicas mientras en los colegios son de 6 a 8 horas), que el sindicato rechazó, por lo que las estrategias de compensación se han ido "reajustando" para terminar en la ridiculez de agregarle 15 minutos diarios a la jornada y sólo extender 3 o 4 días efectivos el calendario.

Es decir, ¿alguien ha hecho alguna propuesta realmente coherente para mejorar los resultados educativos?

¿Estamos condenados a vivir en la mediocridad educativa en la que sólo importa la cantidad de alumnos que entran y terminan la escuela sin importar la calidad de su preparación?

¿Eso es lo que importa? ¿Las horas, la cantidad de bancos, el tiempo de estancia? ¿La cantidad de libros aunque estén bajo llave?

¿Y el currículum cuándo? ¿Y la formación docente, cuándo? ¿Y la vocación docente cuándo?

Oropel.