Oropel. Ni oro ni papel. Papel de oro. Oro simulado. Falsa riqueza que engaña a ladrones de altares y beatas incondicionales. Tinta deleble que miente mientras dura el deseo de asumir la mentira. Oropel... puro pinche kitch.
Hace tiempo que he dejado de ver con respeto a la educación, particularmente aquella que es impartida por el estado y condicionada por las organizaciones sindicales. No creo en las bondades de las propuestas del sindicato oficial, pero tampoco veo mucha ventaja en la visión de los contras. En realidad, la educación oficial se ha convertido en un coto que es disputado por lo que se le puede explotar, y el interés por la calidad educativa no es más que el discurso de moda para acceder al cajón de los dineros.
Oropel. En 2006 se lanzó un parche de reforma a la educación secundaria (todo con minúsculas intencionales e intencionadas) que vino a justificar el hoyo que se había hecho en el presupuesto asignado a la sep de reyes tamez, con la farsa de una Reforma Integral a la Educación Secundaria que nunca cuajó porque nunca fue consultada, ni consensada; es más, ni siquiera fue bien planeada. Y como después del inminente fracaso de la Enciclomierda no había posibilidad de que este proyecto también fracasara, pues lo sacaron a como pudieron. Sobra hablar de los resultados de un planteamiento inconsistente, mal difundido y peormente ejecutado.
Oropel. En 2003 recibimos, a nivel nacional, por primera vez los resultados de una evaluación internacional (PISA) que nos presentó un panorama muy vivo y real del estado que guarda la educación en nuestro país. Después de pasar por todas las fases clásicas del duelo: negación, rabia, frustración, depresión, y en vez de enfrentar el problema real (los estudiantes no poseen los conocimientos necesarios para acreditar un examen porque las escuelas no están cumpliendo con su misión educadora), nos fuimos nacionalmente por la explicación más ridícula e inverosímil que se le podía conceder a la situación: los estudiantes no pueden acreditar una evaluación porque no saben ser evaluados. De tal forma que actualmente contamos con toda una estructura nacional que se dedica a adiestrar a los alumnos en los mecanismos de evaluación, sin atender a la peculiaridad de que lo que miden las evaluaciones tipo Enlace no es lo que los alumnos aprendieron, sino lo que recuerdan de la guía con la que estudiaron.
Oropel. En 2007 se lanzó fastuosamente un programa que atendería (¡por fin!) a las carencias profesionales de los docentes cuyos alumnos habían recibido las peores calificaciones en las evaluaciones nacionales. Con la participación de organismos nacionales de alto nivel y probada solvencia científica y académica -se suponía-, se capacitó a docentes de alto perfil -se suponía; y yo me creí que yo estaba ahí porque tenía ese perfil- y se plantearon metas y compromisos inéditos en el país. Fernando González se aventó un rollazo que sonaba honesto y prometedor, pero todo quedó en puro blablá. Las capacitaciones se dieron a medias, la coordinación y supuesta supervisión nunca se concretó, el curso no se pudo impartir a los maestros maletas porque el sindicato se opuso, no llegaron los materiales y los capacitadores no sólo no recibimos el pago comprometido (ya se va a cumplir un año, hace cuatro meses nos dijeron que ya tenían nuestra lana, pero que no nos la podían dar porque nadie tenía tiempo de firmar lo que se tenía que firmar), sino que tampoco se nos entregó una constancia de que impartimos el curso.
Oropel. Por la crísis sanitaria se suspendieron las clases por 8 días. Después se "ajustó" el calendario para cumplir los 200 días comprometidos a nivel internacional (de 4.5 horas diarias en escuelas públicas mientras en los colegios son de 6 a 8 horas), que el sindicato rechazó, por lo que las estrategias de compensación se han ido "reajustando" para terminar en la ridiculez de agregarle 15 minutos diarios a la jornada y sólo extender 3 o 4 días efectivos el calendario.
Es decir, ¿alguien ha hecho alguna propuesta realmente coherente para mejorar los resultados educativos?
¿Estamos condenados a vivir en la mediocridad educativa en la que sólo importa la cantidad de alumnos que entran y terminan la escuela sin importar la calidad de su preparación?
¿Eso es lo que importa? ¿Las horas, la cantidad de bancos, el tiempo de estancia? ¿La cantidad de libros aunque estén bajo llave?
¿Y el currículum cuándo? ¿Y la formación docente, cuándo? ¿Y la vocación docente cuándo?
Oropel.
jueves, 28 de mayo de 2009
martes, 5 de mayo de 2009
Volver... febril la mirada
Ya es oficial y está confirmado: El día 7 reanudamos clases en la ENS, dentro de los horarios habituales.
No olviden llevar su gel para las manos, pañuelos desechables y su cubre bocas. No sabemos quién pueda ser portador.
No retes a la suerte. No te agarres a saludar de beso a todo mundo; aún con aquellos a quienes extrañas, confirma primero que no han tenido contacto con gente enferma. Recuerda que muchos vamos a estar en contacto con grupos de niños de diferentes zonas del área metropolitana. Incluyendo las que están en barrios donde se ha detectado la enfermedad.
SI hay influenza en Monterrey y su zona metropolitana. Seguimos en estado de ALERTA.
Aunque no se trata de un virus mortal, NO queremos que se extienda porque puede mutar y volverse incontrolable. Recuerda que aún desconocemos mucho de esta cepa. Es cierto que hay antivirales para combatir la enfermedad, pero para que estén disponibles debe haber menos enfermos que medicamento: se acaba el medicamento por exceso de demanda, y la gente comienza a morir.
Y sé solidario: si piensas que tienes la enfermedad, no asistas. No pongas en riesgo a la gente que estimas.
No olviden llevar su gel para las manos, pañuelos desechables y su cubre bocas. No sabemos quién pueda ser portador.
No retes a la suerte. No te agarres a saludar de beso a todo mundo; aún con aquellos a quienes extrañas, confirma primero que no han tenido contacto con gente enferma. Recuerda que muchos vamos a estar en contacto con grupos de niños de diferentes zonas del área metropolitana. Incluyendo las que están en barrios donde se ha detectado la enfermedad.
SI hay influenza en Monterrey y su zona metropolitana. Seguimos en estado de ALERTA.
Aunque no se trata de un virus mortal, NO queremos que se extienda porque puede mutar y volverse incontrolable. Recuerda que aún desconocemos mucho de esta cepa. Es cierto que hay antivirales para combatir la enfermedad, pero para que estén disponibles debe haber menos enfermos que medicamento: se acaba el medicamento por exceso de demanda, y la gente comienza a morir.
Y sé solidario: si piensas que tienes la enfermedad, no asistas. No pongas en riesgo a la gente que estimas.
lunes, 4 de mayo de 2009
Caminito de la escuela
El día 11 del presente reanudaremos actividades en las escuelas de educación básica. Previo a ese momento es indispensable que se realicen algunas acciones y se tomen algunos acuerdos entre docentes, padres de familia, directivos y administrativos de la escuela.
La SEP ha publicado un manual con las indicaciones generales que se deben seguir para enfrentar este primer momento de re-regreso a clases.
Conviene conocer esa información y ponerse en contacto con los directores (y directoras) de nuestras escuelas, quienes se han mantenido asistiendo en forma regular a los centros escolares y seguramente deberán de convocarnos durante la presente semana para asistir a las mencionadas reuniones.
Por sí o por no, deberías de llevar tu tapabocas, al menos los primeros días.
La SEP ha publicado un manual con las indicaciones generales que se deben seguir para enfrentar este primer momento de re-regreso a clases.
Conviene conocer esa información y ponerse en contacto con los directores (y directoras) de nuestras escuelas, quienes se han mantenido asistiendo en forma regular a los centros escolares y seguramente deberán de convocarnos durante la presente semana para asistir a las mencionadas reuniones.
Por sí o por no, deberías de llevar tu tapabocas, al menos los primeros días.
martes, 28 de abril de 2009
AVISOS PARA TRABAJADORES DE LA ENSMSG
Canal Notasdelfer, al servicio de la comunidad, informa:
- Se pospone el desfile del Día del Trabajo hasta nuevo aviso.
- El pago de la segunda quincena se realizará de forma normal el día 30 de abril a partir de las 8:10, y sólo hasta las 17:00 horas.
- Se pospone hasta nuevo aviso la celebración del Día de las Madres para trabajadoras de la ENSMSG.
Teoría de la conspiración
Que no es cierto. Que es una mentira orquestada por el gobierno. Que es un plan de EEUU para justificar la entrada de su ejercito a territorio mexicano. Que es un invento para favorecer a las farmacéuticas que estaban a punto de quebrar. Que es un distractor para que no veamos lo que está pasando con la crisis. Que es una estrategia del PAN para revertir la ventaja del PRI en las encuestas. Que es un acto de complicidad con las empresas para disminuir las jornadas de trabajo y bajar gastos. Que es terrorismo emprendido por los narcotraficantes para bajarle a la lucha antinarco. Que si no han muerto tantos pero inflan las cifras para asustar; que si han muerto muchos más pero ocultan la cifra para no alarmar...
Tal parece que estamos más dispuestos a aceptar cualquier explicación irracional que a enfrentar la realidad, simple y llana. La epidemia es real, y si sus efectos no han sido tan devastadores como en las películas, es porque se han tomado las medidas necesarias (incluso excedidas) para salvaguardar a la población. Si todo continúa bien, no veremos gente muriendo por las calles ni casas y edificios abandonados porque todos sus habitantes murieron o huyeron; nada de eso. Unos días de contingencia y disciplina, y a continuar nuestras vidas, con el mal controlado.
Tal vez te parezca que se está exagerando, pero mejor recuerda aquel cuentecillo en el que la chica, advertida de que tendría el examen más difícil del curso, se dedicó a estudiar los días y noches previos a su prueba. Al volver a su casa después de haber presentado, su madre le preguntó que cómo había estado de difícil, a lo que ella contestó: "Estaba bien fácil. No sé para que me preocupé y me maté tanto estudiando".
(Me gusta eso del saludo "chocando" los codos)
Cuídate. Paciencia.
** Por un desliz, originalmente llamé a esta nota "Teoría del complot"; la expresión correcta para nombrar este tipo de ideas es "Teoría de la conspiración". Ya lo corregí.**
Tal parece que estamos más dispuestos a aceptar cualquier explicación irracional que a enfrentar la realidad, simple y llana. La epidemia es real, y si sus efectos no han sido tan devastadores como en las películas, es porque se han tomado las medidas necesarias (incluso excedidas) para salvaguardar a la población. Si todo continúa bien, no veremos gente muriendo por las calles ni casas y edificios abandonados porque todos sus habitantes murieron o huyeron; nada de eso. Unos días de contingencia y disciplina, y a continuar nuestras vidas, con el mal controlado.
Tal vez te parezca que se está exagerando, pero mejor recuerda aquel cuentecillo en el que la chica, advertida de que tendría el examen más difícil del curso, se dedicó a estudiar los días y noches previos a su prueba. Al volver a su casa después de haber presentado, su madre le preguntó que cómo había estado de difícil, a lo que ella contestó: "Estaba bien fácil. No sé para que me preocupé y me maté tanto estudiando".
(Me gusta eso del saludo "chocando" los codos)
Cuídate. Paciencia.
** Por un desliz, originalmente llamé a esta nota "Teoría del complot"; la expresión correcta para nombrar este tipo de ideas es "Teoría de la conspiración". Ya lo corregí.**
domingo, 26 de abril de 2009
7 de influenza
1. La llamada influenza porcina que se está diseminando en México tiene particularidades que aún son desconocidas.
2. Aunque no es una enfermedad mortal por necesidad, existe un margen de duda en torno a las razones por las que unas personas mueren y otras no, y las circunstancias (no evidencias) apuntan hacia una explicación de carácter genético.
3. Ante la sospecha de que cualquier síntoma corresponde a este mal, es imprescindible ponerse en manos de los especialistas y proteger a la gente a nuestro rededor, disminuyendo el contacto y la convivencia al máximo.
4. No debe tomarse ningún tipo de salicílico (aspirina, nordinet, alka-seltzer, pepto bismol, etc), especialmente en el caso de los niños. En general: no automedicarse.
5. Las medidas preventivas están por todos lados. Conócelas y aplícalas.
6. La suspensión de clases no significa vacaciones: no debes asistir a lugares donde haya aglomeraciones, especialmente en espacios cerrados, y los días de suspensión se repondrán al final del ciclo.
7. ENLACE se reprogramará también. Los datos ya no son equiparables.
Cuídate mucho.
PD. ¿Y dónde rayos se metió Reyes Tamez? En el anuncio (uno de los más importantes para el medio educativo en lo que va del año) estuvo Irma Adriana, pero no el Secretario.
2. Aunque no es una enfermedad mortal por necesidad, existe un margen de duda en torno a las razones por las que unas personas mueren y otras no, y las circunstancias (no evidencias) apuntan hacia una explicación de carácter genético.
3. Ante la sospecha de que cualquier síntoma corresponde a este mal, es imprescindible ponerse en manos de los especialistas y proteger a la gente a nuestro rededor, disminuyendo el contacto y la convivencia al máximo.
4. No debe tomarse ningún tipo de salicílico (aspirina, nordinet, alka-seltzer, pepto bismol, etc), especialmente en el caso de los niños. En general: no automedicarse.
5. Las medidas preventivas están por todos lados. Conócelas y aplícalas.
6. La suspensión de clases no significa vacaciones: no debes asistir a lugares donde haya aglomeraciones, especialmente en espacios cerrados, y los días de suspensión se repondrán al final del ciclo.
7. ENLACE se reprogramará también. Los datos ya no son equiparables.
Cuídate mucho.
PD. ¿Y dónde rayos se metió Reyes Tamez? En el anuncio (uno de los más importantes para el medio educativo en lo que va del año) estuvo Irma Adriana, pero no el Secretario.
miércoles, 22 de abril de 2009
Día Internacional del Libro
Otra vez llega el Día Internacional del Libro (usualmente ocurre cada año) el 23 de abril.
¿Qué libro estás leyendo? ¿Qué libro recomiendas? Para los maestros es una oportunidad y un pretexto excelente de leer algo con los alumnos. Los alumnos siempre son niños que disfrutan de los cuentos, no importa si tienen 4 o 44 años. Basta con estar sentado en un pupitre para quedar atrapado por la ensoñación de la lectura de un rico texto leído con amor; con amor al texto, a la lectura y al acto de compartir el placer de la lectura.
Recuerdo de manera muy especial, el día de hoy, mis escarceos con los libros. Los primeros, las novelitas de bolsillo de editorial Bruguera que mi padre escondía inútilmente bajo llave, y a los que yo, cual Lazarillo contemporáneo, me ingeniaba para llegar a través de una rendija, tomando uno tras otro para llenarme de la fantasía de intrépidos aventureros espaciales que siempre castigaban al villano y se quedaban con la chica que, sin importar su planeta de origen, tenía siempre una figura esbelta y atlética y, por supuesto, unas tetas espectaculares. Y así, haciéndome valer de mi ingenio para agenciarme aquello que se me quería vedar, viví la fantasía de los siete a los doce años, tiempo que llegado bastó para que nadie considerase necesario seguirme ocultando el tesoro al que ya estaba yo tan habituado. En ese tiempo me familiaricé con nombres de escritores (muchos de ellos seudónimos de escritores que se avergonzaban de la autoría de esos pulps) como Clark Carrados, Peter Kapra, E. E. Doc. Smith, pero también Edgar Rice Burroughs, Isaac Asimov, Julio Verne.
Luego fue la mala conducta. Era yo tan desordenado como estudiante de sexto grado de primaria, que mi maestro Pablo, profesor de matemáticas en secundaría según sabría después, encontró que la mejor forma de disciplinarme era obligarme a trabajar horas extra. Para ello me citaba en su casa, donde tenía que hace cosas como revisar exámenes, transcribir evaluaciones o contestar laboratorios. Terminaba yo mi jornada escolar, iba a casa a comer, y a las tres de la tarde tenía que estar en casa de mi profesor, listo para cubrir no recuerdo cuántas horas de trabajo. Pero era yo tan eficiente para cumplir con mis deberes, que habitualmente me quedaba mucho tiempo para deambular por la biblioteca de mi profesor ¡y qué biblioteca!
Para mí, acostumbrado a unos cuantos libros en un par de estantes de una vitrina, esos muros llenos de libros nuevecitos, olorosos a tinta, primorosamente encuadernados, eran un mundo aparte. Comencé leyéndolos a escondidas (mi papá me había enseñado, cuando me regaló un librote de astronomía, que debía lavarme las manos antes de abrir un libro, y ese ritual lo practicaba cada momento que tomaba los libros de mi maestro; sobre todo para que no se diera cuenta de que los estaba agarrando), con el tiempo, la discreción se volvió innecesaria, pues se me autorizó, no sólo a leerlos, sino a llevar conmigo los libros para continuar leyendo en casa.
En esos meses me involucré en un frenesí de leticia en torno a la lectura: Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo, Ivannhoe, La isla del tesoro, Robin Hood, La metamorfosis, El extranjero, El Principito, La vuelta al mundo en 80 días... sé que fueron más, pero ahora sólo recuerdo esos. Al terminar el ciclo escolar estaba yo desesperado por continuar leyendo, así que comencé a tomar los libros que antes había ignorado en casa: Así hablaba Zaratustra, El Loco, La biblia, El mono desnudo, La huella del dios, y algunos otros menos memorables.
La secundaria me brindó nuevas oportunidades de lectura en varias ocasiones, pero tengo que mencionar de forma especial las vendimias que organizaban algunos libreros, que por unos cuantos pesos nos permitían acceder a verdaderas joyas. Ahí compré y leí Quo Vadis, Los entremeses de Cervantes, Las novelas ejemplares, Los pasos de Lope de Rueda, Juan Salvador Gaviota, Ben Hur, El Lazarillo de Tormes, El retrato de Dorian Grey, La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de lady Windermere (me encantaba Wilde), mis primeras aventuras de Sherlok Holmes, incluyendo algunos pastiches, y muchos otros que circulaban de mano en mano por parte de una pequeña comunidad de compañeros que comprábamos y compartíamos libros.
Leí libros desde los siete años, y seguí leyendo cuando estaba en la secundaria. Tenía compañeros y compañeras que leían libros. Los adolescentes sí leen, y este Día Internacional del Libro es un buen momento para atrapar nuevos creyentes de la lectura.
Debo confesar, sin embargo, con vergüenza: nunca he leído El Quijote.
¿Qué libro estás leyendo? ¿Qué libro recomiendas? Para los maestros es una oportunidad y un pretexto excelente de leer algo con los alumnos. Los alumnos siempre son niños que disfrutan de los cuentos, no importa si tienen 4 o 44 años. Basta con estar sentado en un pupitre para quedar atrapado por la ensoñación de la lectura de un rico texto leído con amor; con amor al texto, a la lectura y al acto de compartir el placer de la lectura.
Recuerdo de manera muy especial, el día de hoy, mis escarceos con los libros. Los primeros, las novelitas de bolsillo de editorial Bruguera que mi padre escondía inútilmente bajo llave, y a los que yo, cual Lazarillo contemporáneo, me ingeniaba para llegar a través de una rendija, tomando uno tras otro para llenarme de la fantasía de intrépidos aventureros espaciales que siempre castigaban al villano y se quedaban con la chica que, sin importar su planeta de origen, tenía siempre una figura esbelta y atlética y, por supuesto, unas tetas espectaculares. Y así, haciéndome valer de mi ingenio para agenciarme aquello que se me quería vedar, viví la fantasía de los siete a los doce años, tiempo que llegado bastó para que nadie considerase necesario seguirme ocultando el tesoro al que ya estaba yo tan habituado. En ese tiempo me familiaricé con nombres de escritores (muchos de ellos seudónimos de escritores que se avergonzaban de la autoría de esos pulps) como Clark Carrados, Peter Kapra, E. E. Doc. Smith, pero también Edgar Rice Burroughs, Isaac Asimov, Julio Verne.
Luego fue la mala conducta. Era yo tan desordenado como estudiante de sexto grado de primaria, que mi maestro Pablo, profesor de matemáticas en secundaría según sabría después, encontró que la mejor forma de disciplinarme era obligarme a trabajar horas extra. Para ello me citaba en su casa, donde tenía que hace cosas como revisar exámenes, transcribir evaluaciones o contestar laboratorios. Terminaba yo mi jornada escolar, iba a casa a comer, y a las tres de la tarde tenía que estar en casa de mi profesor, listo para cubrir no recuerdo cuántas horas de trabajo. Pero era yo tan eficiente para cumplir con mis deberes, que habitualmente me quedaba mucho tiempo para deambular por la biblioteca de mi profesor ¡y qué biblioteca!
Para mí, acostumbrado a unos cuantos libros en un par de estantes de una vitrina, esos muros llenos de libros nuevecitos, olorosos a tinta, primorosamente encuadernados, eran un mundo aparte. Comencé leyéndolos a escondidas (mi papá me había enseñado, cuando me regaló un librote de astronomía, que debía lavarme las manos antes de abrir un libro, y ese ritual lo practicaba cada momento que tomaba los libros de mi maestro; sobre todo para que no se diera cuenta de que los estaba agarrando), con el tiempo, la discreción se volvió innecesaria, pues se me autorizó, no sólo a leerlos, sino a llevar conmigo los libros para continuar leyendo en casa.
En esos meses me involucré en un frenesí de leticia en torno a la lectura: Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo, Ivannhoe, La isla del tesoro, Robin Hood, La metamorfosis, El extranjero, El Principito, La vuelta al mundo en 80 días... sé que fueron más, pero ahora sólo recuerdo esos. Al terminar el ciclo escolar estaba yo desesperado por continuar leyendo, así que comencé a tomar los libros que antes había ignorado en casa: Así hablaba Zaratustra, El Loco, La biblia, El mono desnudo, La huella del dios, y algunos otros menos memorables.
La secundaria me brindó nuevas oportunidades de lectura en varias ocasiones, pero tengo que mencionar de forma especial las vendimias que organizaban algunos libreros, que por unos cuantos pesos nos permitían acceder a verdaderas joyas. Ahí compré y leí Quo Vadis, Los entremeses de Cervantes, Las novelas ejemplares, Los pasos de Lope de Rueda, Juan Salvador Gaviota, Ben Hur, El Lazarillo de Tormes, El retrato de Dorian Grey, La importancia de llamarse Ernesto, El abanico de lady Windermere (me encantaba Wilde), mis primeras aventuras de Sherlok Holmes, incluyendo algunos pastiches, y muchos otros que circulaban de mano en mano por parte de una pequeña comunidad de compañeros que comprábamos y compartíamos libros.
Leí libros desde los siete años, y seguí leyendo cuando estaba en la secundaria. Tenía compañeros y compañeras que leían libros. Los adolescentes sí leen, y este Día Internacional del Libro es un buen momento para atrapar nuevos creyentes de la lectura.
Debo confesar, sin embargo, con vergüenza: nunca he leído El Quijote.
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