Mostrando entradas con la etiqueta didáctica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta didáctica. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de abril de 2009

Progresión temática

Un texto es una realidad compleja que se organiza en al menos dos dimensiones: una pragmática o funcional, y una estructural o sintáctica. Dentro de cada una de estas dimensiones se presentan diferentes fenómenos. En la pragmática se identifican aspectos como la intención del enunciador, la selección del lenguaje (registro) de acuerdo a las características del destinatario, y la forma en que el contenido del texto se relaciona con los significados del mundo representado (proximidad significativa y usos retóricos, principalmente).

A la dimensión estructural corresponde la manera en que se relacionan las palabras para formar frases, cómo se ligan éstas para dar lugar a los párrafos o periodos, y cómo los párrafos se organizan en la estructura global llamada texto. Los componentes que se estructuran son los fonológicos, los morfosintácticos y los semánticos. En el nivel de unión entre párrafos (
transfrástico) se presenta una característica semántica relacionada con nuestra forma de ordenar las ideas: la progresión temática, de la cual te hablaré a continuación.

La tradición occidental entiende el texto como un continuum que va de lo simple a lo complejo, de lo general a lo particular (o viceversa), y de lo conocido a lo desconocido. Es ahí donde cobra relevancia la progresión temática, y se refiere a la manera en que un autor va distribuyendo la información en forma secuenciada a lo largo de su texto, presentando primero información conocida (tema u oración temática) y después la información nueva (rema o comentarios). Tómese el siguiente esquema como una manera de representación de dicho fenómeno:


Podemos compararlo con la siguiente narración (observa la función informadora del título, que permite acceder a la primera frase con un conocimiento previo del contenido):

Alicia y su ratón

1 Alicia tenía un ratoncito blanco 2 que era toda su adoración.

3 Un día, el ratoncito se perdió 4 y ella lo buscaba mientras lloraba desconsolada.

5 Cuando lo encontró, 6 lo encerró en una jaula para no perderlo más.

Partiendo de la información de (1), podemos saber (2) quién adoraba a quién. En (3), (1 y 2) nos permiten saber que la pérdida del ratón es algo malo, y entendemos (4) como consecuencia de (3). Siguiendo esa lógica, podemos ver cómo la información se vuelve cada vez más densa y más dependiente de la información previa. La progresión temática opera de manera similar para cualquier texto de cualquier tipo: la información nueva del párrafo anterior pasa a ser la información conocida del nuevo párrafo. Una buena organización facilita la comprensión, mientras que un planteamiento descuidado puede volver indescifrable al texto.

De las repercusiones didácticas de la progresión temática te hablaré después.

domingo, 19 de octubre de 2008

Herramientas para la web 2.0 educativa

Estaba preparando una recolección de herramientas que pueden ser usadas con fines educativos, cuando me encontré con este documento (la aplicación también es interesante) que supera con mucho lo que yo estaba preparando, por lo que, sin empacho y sin rubor, te lo comparto. Lo que sigue es preparar una página de vínculos (los que falten) para darle mayor funcionalidad a la colección.



Algunas de las herramientas que se mencionan te deben resultar familiares. Personalmente encuentro algunas que no me dan la menor idea de uso. Ya lo estaremos probando y comentando.

(Me pregunto si podrán verse desde la ENSMSG. Ya ves: bloquean todo lo que desconocen o les molesta)

domingo, 12 de octubre de 2008

Competencias para la vida ¿o una vida compitiendo?

A finales del mes pasado, la secretaría de educación (con minúsculas) en el Estado, con la sumisión y complacencia de las instituciones involucradas, presentó un espectáculo masivo que pretendió hacer pasar como congreso sobre formación y actualización docente; y créeme que aquello fue todo menos lo que se publicitaba. Mi principal decepción vino de la mano de Ma. Victoria Reyzabal, Ministra de Educación en España, cuyas obras resultan un referente imprescindible para la enseñanza del español bajo los actuales enfoques, pues vino desde su país para presentar una clase de español en vez de abordar el tema convocado... de sus compañeros de mesa, ni hablar.

Me molestó mucho que se hiciera tanto montaje sin que se abrieran los espacios reales para el diálogo y la búsqueda de consensos, que finalmente es lo que se pretende en un congreso de verdad. Me pareció mal que llenaran las conferencias con maestros de primaria, secundaria, directores, etc., cuando los asistentes debieron ser los docentes de las formadoras de la región, quienes asistimos sólo en una proporción muy restringida, pues las invitaciones se repartieron con criterios que sólo Pérez Ontiveros (el encargado de las Normales) conoce... o tal vez ni siquiera él.

Por supuesto que siempre es valioso escuchar las experiencias de personas que han logrado algún avance en esta tarea, pero cuando, según resultó evidente en este evento, no hay criterios académicos en la selección de los materiales que se presentan, ocurren cosas como las que presenciamos en situaciones en que las personas que realmente tenían algo que compartir tuvieron que reducir su participación a tiempos muy limitados para cederles el espacio a pedantones que se llenaban la boca con el "YO" y que ni siquiera tenían la cortesía de limitar sus intervenciones. De hecho, una constante que identifiqué fue la siguiente: Hablan más quienes tienen menos qué decir.

Finalmente, creo que cada quien, entre sus propias filias y fobias, encontró algo rescatable en el show. En mi caso, encontré sumamente interesante y reveladora la brevísima particiáción del Dr. Sergio Arzola, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien de forma simple y con un lenguaje sencillo nos explicó el sentido que tiene formar docentes en competencias a través de un enfoque por competencias. El martes 23 por la tarde tuve la oportunidad de participar en una conversación más cercana con él, pues visitó nuestra Normal y mi directora Lety (por eso la quiero) me invitó a participar en la reunión a la que finalmente asistimos 6 o 7 personas que tuvimos la oportunidad de conocer más sobre este académico y sus ideas.

Algo que me quedó muy claro es que actualmente nuestro sistema educativo (en México) se debate entre dos concepciones opuestas del sentido que tiene educar por competencias, pues coexisten una visión pragmática sustentada en el pensamiento neoliberal (que es la promovida por la OCDE) y una visión humanista que se mueve en el marco de un pensamiento social demócrata (con todos los matices ecologistas, libertarios y de combate al hambre y a la pobreza que se le puedan conceder). Tal pareciera que mientras los dueños del capital quieren trabajadores competentes, los intelectuales contemporáneos optan por ciudadanos competentes; aunque a final de cuentas las diferencias tienen mucho de ambigüedad. Lo más terrible y confuso es que ambos enfoques comparten muchos principios teóricos, situación que sólo contribuye a enrarecer el panorama y dificulta la toma de decisiones.

Una revisión somera del perfil de egreso de la Licenciatura en Educación Secundaria nos permite reconocer un enfoque social en la definición de competencias esperadas; sin embargo, al revisar los criterios y los métodos que se aplican en la evaluación de los estudiantes (Seguimiento y evaluación, en la Red Normalista), se puede observar la prelavencia del enfoque utilitario del aprendizaje.

Un primer paso para clarificar un poco el panorama puede ser la revisión y discusión de la obra de Philippe Perrenoud, uno de los autores más recomendados por el Dr. Arzola y que desde hace cuatro años se ha venido integrando al campo teórico que da sustento a la reforma educativa en nuestro país. Me gusta una advertencia que hace Perrenoud en uno de sus textos: "nada tengo que decir a quienes quieren profesores elitistas o ejecutantes dóciles".

Actualmente es posible encontrar varias de sus obras en el mercado mexicano (y la Feria del Libro puede ser un buen lugar para adquirirlas), como Diez nuevas competencias para enseñar (Graó), Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar (Graó), y Construir competencias desde la escuela (J C SÁEZ, éste es chileno). Pero también hay acceso a algunas de sus obras en línea (aunque la mayoría de ellas están en francés) en su web personal: http://www.unige.ch/fapse/SSE/teachers/perrenoud/php.html.

Aquí están los links a dos de sus textos en español (la web es compleja y con un sistema de catalogación muy obsoleto): Formación de docentes en el siglo XXI, y Aprender en la escuela a través de proyectos: ¿por qué?, ¿cómo?.

Por supuesto que los textos no son mágicos. He vivido la experiencia de ver cómo una excelente idea, claramente planteadaen algún texto, es torpemente tergiversada para ser usada como sustento de prácticas reprobables: no por mala voluntad sino por falta de alcances. Para evitar que eso ocurra, la única vacuna es la lectura analítica compartida y el diálogo académico responsable.

Un IQ superior al de un plátano también ayuda.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Do it, do it, one more time...

Humberto Cueva, de quien tantas cosas tanto buenas como tanto malas he aprendido, solía despotricar (mas no necesariamente profesar) contra el actividismo (en realidad él lo llamaba "activismo", pero la palabra me parece inoportunamente cargada de significados muy oportunistas); me gusta más mi recién acuñada: "actividismo".

Uno de los principales fallos que podemos detectar en la actuación de una gran cantidad de docentes es la inexplicable compulsión a llenar cada segundo de la sesión con actividades, tengan éstas relación con el logro de propósitos y objetivos o no. Esta es la actitud que llamo actividismo: el afán por llenar horas-clase con actividades hasta la saturación.

Y es que hay mucha gente que sigue pensando que la principal misión de los maestros es mantener a sus alumnos ocupados para que no le estén jodiendo el alma al prójimo. En el colmo del exceso actividista, toda actividad de reflexión, incluso de autorregulación o metacognición, debe ir respaldada por una cantidad abundante de evidencias físicas.

Digo, sólo para contextualizar el peso de la crítica: cuando decides, por ejemplo, si la pizza que vas a ordenar será de jamón o de salami ¿haces un cuadro comparativo de características, o un mapa conceptual, o un tríptico? De ese tamaño son los absurdos en que se cae cuando te esfuerzas por dejar evidencia de cada paso en un proceso cognitivo como, entre muchos otros, la construcción del conocimiento.

A principios del siglo XIV, Guillermo de Occam postuló el principio: Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem, que puede traducirse como: No multipliqueis innecesariamente los entes, o No ha de pretenderse la existencia de más entidades que las necesarias. Esto, dicho en un lenguaje llano, significa que deben preferirse las soluciones sencillas (llamadas parsimoniosas o económicas por la ciencia) sobre aquellas que requieren mayor esfuerzo intelectual para su explicación.

En docencia es lo mismo. En ocasiones, una pregunta oportuna, un comentario bien planteado, o una explicación clara y breve, pueden reemplazar, e incluso superar, a una secuencia extensa de actividades como recurso didáctico para el logro de unos aprendizajes. El parámetro debe ser el logro de los propósitos educativos y no la necesidad de mantener a los alumnos ocupados.

Digo, si lo que quieres es entretener adolescentes (o adultos), contrátate en un salón de fiestas como animador-a.

Lo más sencillo es lo que mejor funciona y menos se descompone.