domingo, 19 de octubre de 2008

Herramientas para la web 2.0 educativa

Estaba preparando una recolección de herramientas que pueden ser usadas con fines educativos, cuando me encontré con este documento (la aplicación también es interesante) que supera con mucho lo que yo estaba preparando, por lo que, sin empacho y sin rubor, te lo comparto. Lo que sigue es preparar una página de vínculos (los que falten) para darle mayor funcionalidad a la colección.



Algunas de las herramientas que se mencionan te deben resultar familiares. Personalmente encuentro algunas que no me dan la menor idea de uso. Ya lo estaremos probando y comentando.

(Me pregunto si podrán verse desde la ENSMSG. Ya ves: bloquean todo lo que desconocen o les molesta)

domingo, 12 de octubre de 2008

Competencias para la vida ¿o una vida compitiendo?

A finales del mes pasado, la secretaría de educación (con minúsculas) en el Estado, con la sumisión y complacencia de las instituciones involucradas, presentó un espectáculo masivo que pretendió hacer pasar como congreso sobre formación y actualización docente; y créeme que aquello fue todo menos lo que se publicitaba. Mi principal decepción vino de la mano de Ma. Victoria Reyzabal, Ministra de Educación en España, cuyas obras resultan un referente imprescindible para la enseñanza del español bajo los actuales enfoques, pues vino desde su país para presentar una clase de español en vez de abordar el tema convocado... de sus compañeros de mesa, ni hablar.

Me molestó mucho que se hiciera tanto montaje sin que se abrieran los espacios reales para el diálogo y la búsqueda de consensos, que finalmente es lo que se pretende en un congreso de verdad. Me pareció mal que llenaran las conferencias con maestros de primaria, secundaria, directores, etc., cuando los asistentes debieron ser los docentes de las formadoras de la región, quienes asistimos sólo en una proporción muy restringida, pues las invitaciones se repartieron con criterios que sólo Pérez Ontiveros (el encargado de las Normales) conoce... o tal vez ni siquiera él.

Por supuesto que siempre es valioso escuchar las experiencias de personas que han logrado algún avance en esta tarea, pero cuando, según resultó evidente en este evento, no hay criterios académicos en la selección de los materiales que se presentan, ocurren cosas como las que presenciamos en situaciones en que las personas que realmente tenían algo que compartir tuvieron que reducir su participación a tiempos muy limitados para cederles el espacio a pedantones que se llenaban la boca con el "YO" y que ni siquiera tenían la cortesía de limitar sus intervenciones. De hecho, una constante que identifiqué fue la siguiente: Hablan más quienes tienen menos qué decir.

Finalmente, creo que cada quien, entre sus propias filias y fobias, encontró algo rescatable en el show. En mi caso, encontré sumamente interesante y reveladora la brevísima particiáción del Dr. Sergio Arzola, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien de forma simple y con un lenguaje sencillo nos explicó el sentido que tiene formar docentes en competencias a través de un enfoque por competencias. El martes 23 por la tarde tuve la oportunidad de participar en una conversación más cercana con él, pues visitó nuestra Normal y mi directora Lety (por eso la quiero) me invitó a participar en la reunión a la que finalmente asistimos 6 o 7 personas que tuvimos la oportunidad de conocer más sobre este académico y sus ideas.

Algo que me quedó muy claro es que actualmente nuestro sistema educativo (en México) se debate entre dos concepciones opuestas del sentido que tiene educar por competencias, pues coexisten una visión pragmática sustentada en el pensamiento neoliberal (que es la promovida por la OCDE) y una visión humanista que se mueve en el marco de un pensamiento social demócrata (con todos los matices ecologistas, libertarios y de combate al hambre y a la pobreza que se le puedan conceder). Tal pareciera que mientras los dueños del capital quieren trabajadores competentes, los intelectuales contemporáneos optan por ciudadanos competentes; aunque a final de cuentas las diferencias tienen mucho de ambigüedad. Lo más terrible y confuso es que ambos enfoques comparten muchos principios teóricos, situación que sólo contribuye a enrarecer el panorama y dificulta la toma de decisiones.

Una revisión somera del perfil de egreso de la Licenciatura en Educación Secundaria nos permite reconocer un enfoque social en la definición de competencias esperadas; sin embargo, al revisar los criterios y los métodos que se aplican en la evaluación de los estudiantes (Seguimiento y evaluación, en la Red Normalista), se puede observar la prelavencia del enfoque utilitario del aprendizaje.

Un primer paso para clarificar un poco el panorama puede ser la revisión y discusión de la obra de Philippe Perrenoud, uno de los autores más recomendados por el Dr. Arzola y que desde hace cuatro años se ha venido integrando al campo teórico que da sustento a la reforma educativa en nuestro país. Me gusta una advertencia que hace Perrenoud en uno de sus textos: "nada tengo que decir a quienes quieren profesores elitistas o ejecutantes dóciles".

Actualmente es posible encontrar varias de sus obras en el mercado mexicano (y la Feria del Libro puede ser un buen lugar para adquirirlas), como Diez nuevas competencias para enseñar (Graó), Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar (Graó), y Construir competencias desde la escuela (J C SÁEZ, éste es chileno). Pero también hay acceso a algunas de sus obras en línea (aunque la mayoría de ellas están en francés) en su web personal: http://www.unige.ch/fapse/SSE/teachers/perrenoud/php.html.

Aquí están los links a dos de sus textos en español (la web es compleja y con un sistema de catalogación muy obsoleto): Formación de docentes en el siglo XXI, y Aprender en la escuela a través de proyectos: ¿por qué?, ¿cómo?.

Por supuesto que los textos no son mágicos. He vivido la experiencia de ver cómo una excelente idea, claramente planteadaen algún texto, es torpemente tergiversada para ser usada como sustento de prácticas reprobables: no por mala voluntad sino por falta de alcances. Para evitar que eso ocurra, la única vacuna es la lectura analítica compartida y el diálogo académico responsable.

Un IQ superior al de un plátano también ayuda.

sábado, 13 de septiembre de 2008

La otra casa del otro Asterión (y que Borges me perdone)



Soy el Asterión, y esta es mi casa. Acepto sin reservas las acusaciones de soberbio y de bruto que mis detractores puedan dedicarme; y sin embargo rechazo aquellas que ponen en duda mi magnificencia y mi generosidad. Es falso que mi casa es un sitio de perdición reservado para iniciados; sus puertas, que sin ser infinitas son amplias, permiten la entrada a cualquiera que exprese el honesto deseo de recibir la bendición de mi sabiduría. Mienten quienes afirman que mi casa es igual a otras tantas que existen por las Antiguas Tierras del Fierro, en los Purísima Tierra, o en la Tierra de Cítricos: mi casa es única y, aunque aquellas han tratado de imitarle, no hay forma de repetir la opulencia y el dispendio que el visitante puede gozar en mi lar. Tampoco es cierto que no me atrevo a salir a presentar mi conocimiento ante los demás. Es sólamente que no me gusta participar en congresos ni andar humillando a la gente con mi sabiduría. Si quieren les mando choferes y edecanes para su congresito. No en vano es una corte de reinas la que me ha hecho lo que soy, y no me puedo confundir con el vulgo.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres. Hasta la fecha no tengo la menor idea sobre qué es la comprensión lectora y estoy convencido de que la única verdad del mundo está en mi casa y en la sacra doctrina del sabio Marzano, que tan noblemente su testaferra de la Leyva me ha predicado. Sé que la verdad está en un Documento que algún día alguien será capaz de contruir. Sé que mi madre se creía y se sigue creyendo reina, y que mi padre fue un búfalo salvaje.

Por lo restringido de mi conocimiento, sin embargo, a veces me aburro.

Claro que no me faltan distracciones. Me gusta andar haciéndome pendejo por los múltiples pasillos, recovecos y escalas con que mis servidores han llenado mi casa. No se me oculta que han aprovechado para engordar sus propios bolsillos, pero eso es poco importante ante el fasto y el oropel. A veces doy vueltas y vueltas hasta marearme, o me pongo a inventar programas de tutorías, de evaluación, o de mejoramiento institucional, y termino igual de mareado y sin llegar a ningún lado. Después de que me levanto de mi mareo, encuentro otra puerta, otro recoveco u otro espacio por donde deambular. Otro juego que disfruto es el de tratar de partirle la madre al otro Asterión, el que seguramente surge de la falta de un enemigo político al frente. Entonces divido mi personalidad y me lío a golpes, insultos y descalificaciones a mí mismo hasta terminar con todo el hocico sangrado, como el caballo de José Alfredo. En ocasiones he tratado de usar Internet, pero me lo tienen con acceso restringido los bastarditos de mi Padre Bufalín.



Son catorce (son infinitos) los recintos, pasillos y escaleras el lugar en el que habito. Mi casa es el único mundo que importa. Dos veces cada año, entran a mi casa hombres y mujeres jóvenes para que yo les libere de todo mal. Veo sus altos promedios, y corro alegremente a partirles en pedazos las esperanzas, la sabiduría, las ilusiones y la vocación. Juego con ellos por cuatro ciclos hasta que no quedan más que despojos desesperanzados que mando al mundo con los ojos en blanco y con las mentes sorbidas para repetir el evangelio de mis madres entre los catorce (infinitos) hijos del hombre.

Supe que pensaban mandar a Teseo para hacerme la competencia desde su propia casa, pero mis madres ya se están arreglando con mi hermana Ariadna para tenderle un cuatro junto con una banda nueva de Doctores de la Ley, y mandarlo mucho a la conch'esu mare.

Al término de sexenio la nueva casa de adiestramiento brilló. No quedaba ni un resto de conocimiento en la casa de Asterión.

--Ariadna --dijo Teseo, --Se me hace que mejor dejamos que el Minotauro se acabe sólo.

domingo, 24 de agosto de 2008

Cuento

. Había una vez...
. Un hombre que nunca supo
. que era la ficción de un hombre
. que nunca supo
. que era la ficción de un hombre que
. nunca supo que...

martes, 12 de agosto de 2008

Girondelas

HAY QUE COMPADECERLOS
Oliverio Girondo

No saben.
¡Perdonadlos!
No saben lo que han hecho,
lo que hacen,
por qué matan,
por qué hieren las piedras,
masacran los paisajes...
No saben.
No lo saben...
No saben por qué mueren.

Se nutren,
se han nutrido
de hediondas imposturas,
de cancerosos miasmas,
de vocablos sin pulpa,
sin carozo,
sin jugo,
de negras reses de humo,
de canciones en pasta,
de pasionales sombras con voces de ventrílocuo.

Viven
entre lo fétido,
una inquietud de orzuelo,
de vejiga pletórica,
de urticaria florida que cultiva el ayuno,
el sudor estancado,
la iniquidad encinta.

No creen.
No creen en nada
más que en el moco hervido.
en el ideal,
chirriante,
de las aplanadoras,
en las agrias arcadas
que atormentan al éter,
en todas las mentiras
que engendran las matrices de plomo derretido
el papel embobado
y en bobina.

Son blandos,
son de sebo,
de corrompido sebo triturado
por engranajes sádicos,
por ruidos asesinos,
por cuanto escupitajo se esconde en el anónimo,
para hundirles sus uñas de raíces cuadradas
y dotarlos de un alma de trapo de cocina.

Sólo piensan en cifras, en fórmulas, en pesos,
en sacarle provecho hasta a sus excrementos.
Escupen las veredas,
escupen los tranvías,
para eludir las horas
y demostrar que existen.

No pueden rebelarse.
Los empuja la inercia,
el terror,
el engaño,
las plumas sobornadas,
los consorcios sin sexo que ha parido la usura
y que nunca se sacian de fabricar cadáveres.

Se niegan al coloquio del agua con las piedras.
Ignoran el misterio del gusano,
del aire.
Ven las nubes,
la arena,
y no caen de rodillas.
No quedan deslumbrados por vivir entre venas.
Sólo buscan la dicha en las suelas de goma.
Si se acercan a un árbol no es más que para mearlo.
Son capaces de todo con tal de no escucharse,
con tal de no estar solos.

¿Cómo,
cómo sabrían
lo que han hecho,
lo que hacen?

¿Algo tiene de extraño
que deserten del asco,
de la hiel,
del cansancio?

Sólo puede esperarse
que defiendan el plomo,
que mueran por el guano,
que cumplan la proeza
de arrasar lo que encuentren y exterminarlo todo,
para que el hambre extienda sus tapices de esparto
y desate su bolsa ahíta de calambres.

Son ferozmente crueles.
Son ferozmente estúpidos...
pero son inocentes.

¡Hay que compadecerlos!

viernes, 1 de agosto de 2008

Gesticulaciones 1

Cerca de mi casa se realizaron hace poco una serie de obras de tipo vial, concretamente en la avenida Leones se construyeron varios pasos a desnivel y otras obras de ese tipo. En medio de todo, el alcalde se preocupó -y ha hecho mucho énfasis en ello- por atender a las facilidades para las personas con necesidades especiales. En el cruce de Leones y Moisés Sáenz hay una especie de distribuidor vial con muchos semáforos e isletas. Coherente con el propósito de apoyar a los discapacitados, las isletas se han provisto de lindas rampas que reciben mantenimiento frecuente para que sigan mostrando el color azul característico de los accesos para sillas de ruedas. Se ven muy bonitas, pero resulta que no sirven para nada.






Como resulta evidente en las imágenes, si una persona en silla de ruedas tratara de avanzar por las rampas y las banquetas, toparía con las señales que avisan que ahí están las rampas y las que previenen a los automovilistas de las curvas. ¿Se trata de actos perversos maquinados por una mente retorcida que busca formas crueles para burlarse de los discapacitados?

No lo creo. Por el contrario, estoy convencido de que se trata de un simple acto de estupidez. Y es que realmente lo último que le importa al alcalde y su equipo son los discapacitados. Mantienen las rampas bonitas y señalizadas como una forma de decir al mundo: "Véanme. Soy un hombre bueno y preocupado por los débiles y los desprotegidos. Véanme, puedo ser un el padre amoroso que cuida de sus hijos si me lo permiten" Es, pues, un asqueroso acto de gesticulación en que las verdaderas intenciones (la búsqueda del poder y de las riquezas que conlleva) se ocultan bajo el manto vistoso de la compasión.

Y es que tras toda búsqueda de poder se encuentra la búsqueda del provecho personal. Igual pasa con los estudiantes que pelean por el control de la mesa directiva, los honestos trabajadores que se quieren sacrificar para servir a sus colegas como representantes, los "intelectuales" que se desviven por lograr un puesto directivo, o un alcalde que aprovecha cualquier oportunidad para decir que es bueno y amoroso. Buscan, más que el poder o la representatividad, los beneficios que conllevan. ¿Mantendrían su interés si se vedara el acceso a los beneficios personales? No lo creo.

jueves, 17 de julio de 2008

Entre lectura y queso cortado

Hay gente a la que le parece desagradable, pero yo tengo la sana (digo yo) costumbre de leer en el baño. Es más: el baño se ha convertido en mi sala primaria de lectura, casi en una pequeña biblioteca. A tal grado he llegado en la intensificación de la práctica que estoy en condiciones de dar un recuento de textos que he leído últimamente, exclusivamente en los tiempos dedicados a ese espacio, y contando exclusivamente a partir de la semana santa, que fue cuando la lectura de libros reemplazó a la habitual lectura de periódicos y revistas en ese espacio.

Sale pues en caliente:

"El libro de las tierras vírgenes" de Rudyard Kipling. Es con mucho mi libro favorito, o al menos el único que disputa ese honor con "El nombre de la rosa". Si hago cuentas, "El libro..." ha sido mi favorito desde que tenía 14 años (30 a la fecha, pues) y "El nombre..." desde que tenía 24. El primero lo he comprado en no menos de diez ediciones diferentes, de las que actualmente conservo cuatro, de "El nombre..." habré comprado cuatro ejemplares en diferentes ediciones (sin contar una que le robé a Oscarito, luego que cuento cómo, y que en un acto de justicia poética Lucy me robó a mí), sin que a la fecha cuente con alguno. Dicho lo anterior, y al margen de pasiones intelectuales, queda bien claro que "El libro..." es mi libro favorito, y es el que inauguró, en la edición de Porrua, esta renovada práctica de la biblioteca literaria en sillón de cerámica.

"Veinte mil leguas de viaje submarino" de Julio Verne. Nunca lo había leído, aunque por mucho tiempo tuve la intención. Es un texto un tanto difícil por la gran cantidad de referencias científicas que contiene y llegan a volverlo pesado. Fuera de eso, la lectura es agradable y la aventura memorable. Edición de Porrúa (últimamente he comprado muchos libros de Porrúa, Colección Sepan Cuantos...).

"Aventuras de Sherlock Holmes", "La resurección de Sherlock Holmes" y "Nuevas y últimes aventuras de Sherlock Holmes" (los dos últimos, adaptaciones libres de los títulos originales: "The return of Sherlock Holmes" y "The Case-Book of Sherlock Holmes") de Sir Artur Conan Doyle. El detective es uno de los personajes favoritos no sólo de este servidor, sino de toda una generación de apasionados por las relaciones entre significados y sentidos de los signos. El personaje de Conan Doyle constituye el verdadero arquetipo del pensador racional que es capaz de resolver los problemas más intrincados que puedan surgir. No es de extrañar que grandes intelectuales, como es el caso concreto de Umberto Eco o de Jorge Luis Borges, le rindan homenaje en sus obras.
Un dato de trivia: Mientras que el personaje de Sherlock Holmes fue inspirado por una persona real, un médico victoriano que se distinguía por su habilidad para reunir datos y pistas, aparentemente inconexas, que le permitían diagnosticar y curar enfermedades, en la actualidad, el personaje del Dr. House (un médico que se distingue por su habilidad para reunir datos y pistas aparentemente inconexas para la resolución de casos) fue, declaradamente, inspirado en el famoso detectivo de Conan Doyle.
Ejemplar editado por Porrúa que reúne los tres libros de cuentos mencionados (Sepan Cuantos... No. 345). También fue una relectura de orden sanitario.

"El libro de los amores ridículos" de Milán Kundera. Este libro tiene una historia muy particular. A diferencia de los otros, no se trató de una relectura, sino de una lectura primaria. Me lo regaló mi esposa como recuerdo del día que presentó su examen de grado en la maestría de la Facultad de Psicología. Resulta que ese día justamente, el 19 de junio, se cumplían 40 años de la publicación original de éste, uno de los primeros libros "decisivos" de Kundera. Es innecesario que repita otra vez mis muy repetidas alabanzas hacia el genio checo de la narrativa psicosocial. Prometo dedicarle un espacio a la reseña específica de este libro. Edición de Tusquet.

Con menos suerte que los anteriores, pues no los leí por completo, pasaron también por la sala íntima de lectura los "Cuentos escogidos" de Chejov, "El libro de arena" de Borges, el primer ejemplar de los "Cuentos completos" de Asimov y "La isla del día de antes" de Umberto Eco. Aclaro que todos son libros previamente leídos y que sólo se libraron de la relectura mornárquica, y los textos de Borges y Chejov los leí de todas maneras, aunque no en el cuartito.

Anteriormente, aunque de forma más esporádica y alternando su lectura con los mencionados periódicos y revistas en los meses de enero a marzo, también tuvieron su espacio en la minibiblioteca del queso cortado: "El hombre duplicado" de Saramago, y "El evangelio de Lucas Gavilán" de Vicente Leñero.

¿Por qué ahí? Porque he tenido mucho trabajo, y es casi el único momento que puedo dedicar a la lectura; y prefiero leer ahí que no leer.

Y en forma atípica (para mí) de cerrar un texto, les dedico esta canción de Charlie Sheen:



Por cierto, y aprovechando el viaje, los invito a ver los videos de mis alumnas y alumno de 8avo semestre cuando hicieron sus predefensas.