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lunes, 6 de abril de 2009

Consecuentales

El día de hoy tres notas periodísticas han llamado poderosamente mi atención:

1. La de impacto. El terremoto la región central de Italia que, como suele suceder en estos casos, parece haber sido mucho más devastador de lo que las autoridades aceptan. Además de la destrucción, muerte y desolación, es destacable el bajo nivel de respuesta del gobierno que, previendo un periodo mayor a 2 años para la reconstrucción de las zonas dañadas, sugiere a los habitantes que se desplacen a vivir con familiares de otras regiones. Eso puede sonar muy razonable, de no ser porque no parece haber ninguna logística para garantizar el incremento de servicios y evitar el traslado de enfermedades a los lugares que reciban inmigrantes. Ya veremos, pero esto suena a evento que tendrá consecuencias fuertes a futuro.

2. La de repercusiones. El nombramiento de Alonso Lujambio como nuevo Secretario de Educación es un acto con muchas aristas y con mucha miga. Se trata de una persona que carece de contacto previo con la educación pública y con la educación básica, de indiscutible formación profesional y con experiencia docente, eso sí, pero la señal es que se dará prioridad a aspectos organizativos y administrativos (la política y la lana, como siempre). Otro punto es la evidente cercanía ideológica del nuevo Secretario con el Presidente y con el líder del PAN, pese a sus antecedentes en organismos civíles "apartidistas" (como si tal cosa fuese posible), y la ausencia de nexos de cualquier tipo con Elba Esther. Está además la parte del madruguete, pues según editoriales de días previos, parecía existir una especie de "tregua de decisiones", que permitiría a La Maestra hacer algunas posibles negociaciones, originada por el "infiernito" que armó la susodicha en el edificio de la Lotería Nacional; no hubo tal tregua, y no quedó ninguno de los gallos de Elba Esther. El tocayo González (*qué pena, había puesto García*) fue el único Subsecretario ausente en la toma de posesión, ¿no lo invitaron o no le dieron permiso de ir? Como ya dije antes, habrá consecuencias.

3. La de futuro. De acuerdo con un reportaje aparecido el día de hoy, los adolescentes se encuentran en un proceso de pérdida masiva-regeneración gradual de sinapsis entre sus neuronas. Se trata de lo que plantea el Dr. Jay Giedd, quien se desempeña en el National Institute of Mental Health. Recientemente ha encabezado diversas investigaciones que demuestran el crecimiento y las transformaciones en el cerebro de los adolescentes; crecimiento que es directamente afectado por el tipo de actividades que realizan. Él plantea que, aproximadamente a los 11-12 años, los niños comienzan a perder una parte significativa de materia gris en que no se pierden neuronas, sino las sinapsis existentes que, según parecen indicar los estudios, servían para mantener conocimientos no útiles o de poco uso. Este proceso permitirá que los adolescentes inicien el transito a la adultez adquiriendo nuevos conocimientos útiles para tal etapa. El proceso de regeneración (que se extiende hacia los 20-25 años) inicia en las zonas sensorial y motriz; al cabo de un tiempo se recupera la región asociada al lenguaje y a las relaciones espaciales, finalmente, hacia los veintitantos, maduran las zonas relacionadas con el control de los impulsos, la emisión de juicios y la toma de decisiones. Mucho material para pensarlo desde lo educativo que, aunque no ha ocurrido, debería de tener consecuencias.

Me quedo con la tercera.

jueves, 26 de febrero de 2009

¿Y por qué no te dejaste madrear?

Ayer estuve un rato en la normal celebrando la paranoia del poder (y de verdad que lo estaba celebrando), viendo a decenas de trabajadores que no sabían bien a bien qué iba a pasar en el epílogo de un proceso que de democrático tuvo sólo el discurso. En esas estaba cuando abruptamente hizo su irrupción en la charla y guazanga una compañera decuyonombrenoestoydispuestoaacordarme para increparme con toda la rabia de sus vísceras: "¿y por qué no hiciste tu propia planilla en vez de estarte riendo?"

Claro que no quise entrar en polémica con una persona que en otras circunstancias había llegado a despertar mi afecto y mi simpatía. Menos ante la pobre lectura que hizo de mis actos, por muchas razones: la broma no era con ella, yo no simpatizo con ninguna "planilla", y en todo caso sería una estupidez pretender participar en un juego democrático en un ambiente donde tal situación es imposible.

No. Lo siento, pero no estoy dispuesto a hacerla de patiño en un tongo donde los dados están cargados con mucha anticipación. Y aunque creo que muchos aspirantes a verdugos se quedaron con ganas de hacer correr sangre, estoy harto convencido de que ya encontrarán suficientes víctimas entre sus propios aliados.

Lo que no entendió mi iracunda colega es que su actitud valida mi crítica a los procedimientos, pues pone en evidencia lo que tanto he señalado: no hay tolerancia, no hay democracia, no hay espíritu de apertura. Lo que ella no sabe es que tengo más amigos al interior de ese grupo que tan orgullosamente llama "nuestra planilla" (¡Era "LA planilla"; la única!) que fuera de ella, y la mayoría de ellos están conscientes de mi rechazo a los procedimientos políticos institucionalizados en la ENS. Y mi perspectiva no va a cambiar sólo porque ahora sienta simpatía personal por quienes están ahí, pues la ética no puede quedar supeditada al nivel de beneficio que obtenemos de los actos: ética y afecto son dos dimensiones bien diferenciadas de la sociedad contemporánea; lo contrario conlleva matices de retraso sociocultural.

En el fondo, sin embargo, conservo un alto grado de optimismo sobre el futuro, pues comparto la visión vigotskyana de que la solución a la crisis se engendra en la crisis misma, en la medida en que seamos capaces de identificarla como un fenómeno positivo. Rechazo, en cambio, la idea de que basta sentarse a ver las cosas pasar para que las transformaciones ocurran. En este momento hay demasiadas personas que sienten un alto nivel de gratificación en torno al estado de las cosas, independientemente de los logros reales en términos de progreso social o cultural; sumarse a dicha perspectiva no hace más que agregar tiempo a la disolución de la crisis que enfrenta actualmente nuestro pequeño pero complejo sistema. Alguien tiene que señalar los excesos.

Afirmó Ramos Lozano, refiriéndose al asunto del ISSTELEON, que "Mantenerse en posiciones cerradas y pretender humillar la dignidad del maestro, conduce, necesariamente, a un mal fin".

¿Por qué habría de ser diferente ahora?

lunes, 2 de febrero de 2009

Toto, presiento que ya no estamos en Kansas.

Y hoy el noble y el villano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano sin importarles la facha...

Estos son días para la conformidad.

Caminante, caminante, tú que escuchas mi cantar; deja el odio y ven conmigo...

No. No es Navidad.

Tú que recuerdas, quizá, a mi madre o a un amigo que ya no está, quiero que sepas que esta noche él te acompañará...

Es época de fraternidad.

Tú y yo somos uno mismo... ¡ouu-ou..!

Es tiempo de unidad.

El precio que me das por seguir a tu lado...

Es momento de negociar.

¡Somos amigos, amigos, amigos, amigos de verdad..!

Es época preelectoral.

jueves, 29 de enero de 2009

Simpsonianas

No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.
No debo de escribir chingaderas que pudieren incomodar a las buenas conciencias.

... ¿y de qué color son las buenas conciencias?

viernes, 12 de diciembre de 2008

Yo lo vi; yo estuve ahí

Acabo de leer el texto de Lucy sobre un triste episodio de desalojo que ocurrió ayer en la biblioteca para la realización de una junta. Y como yo fui uno de los testigos de todo lo que ocurrió, y como fui uno de los que no aceptaron la nada amable conminación para irnosachingaraotrolado, puedo contar otra parte de la misma historia; justamente la parte que explica la aprehensión de las instigadoras por actuar sin testigos ajenos a su ámbito de control...

Resulta que la dichosa junta era para explicarles a los asesores de practicantes (7o y 8o sem.) oooooootras nuevas reglas para la elaboración del mítico documento recepcional (decepcional, que le dicen los muchachos cuando se los rechazan por enésima ocasión), y de verdad que lo que presentaron es una evidencia muy clara de al menos dos circunstancias: falta de comprensión del currículum y falta de visión.

Ya te he comentado en otras ocasiones que ahí, en la ENSMSG, el documento recepcional se ha convertido en una especie de objeto de culto al que se le ponen más requisitos, procedimientos y trabas que a una tesis de maestría. Sin exagerar, he visto tesis de la escuela de graduados que tienen más fallos que los borradores rechazados a algunos estudiantes de licenciatura (francamente, yo me sigo preguntando si las personas que se ponen tan requisitosas para aprobar un documento serán capaces de escribir lo que solicitan; tengo al menos constancia de que una de ellas se pone muy demandante, pero no es capaz de redactar un texto con la mitad de la calidad que exige). El problema es que lejos de contar con un conjunto de normas estables de publicación, que de existir y estar registradas podrían convertirse en objeto de enseñanza, en nuestra escuela cambian las reglas cada año, generalmente a medida que avanza el curso, y habitualmente sin atenerse a criterios académicos o editoriales sólidos y consistentes. Digo, es evidente que la mayor parte de las propuestas son ocurrencias y visceralidades, porque la falta de lecturas, siempre lo he dicho, se nota más que el amor y el dinero.

Y las dos nuevas genialidades que más llamaron la atención del respetable fueron que, a partir de esta generación (nótese el carácter de improvisación que tiene la medida), quedan prohíbidas, en los documentos recepcionales, las citas mayores a cuarenta palabras (los bloques de citas) y el uso de información proveniente de Internet (aunque supongo que la proscripción es para toda información contenida en fuentes digitales)... ¡Hazme el chingado favor!

Colijo: Algunas personas abusan del citado y llenan muchas páginas con citas textuales, pero eso no es lo malo; lo malo es que se les exija que cumplan con un mínimo de páginas y no con un mínimo de argumentos o pruebas. Acepto: algunas personas aprovechan las facilidades que otorgan los textos digitalizados para hacer un ejercicio magistral del copy & paste, incluso hay quienes no cuidan la calidad de los textos que copian, pero eso no es lo malo; lo malo es que ni escribiendo ni copiando pueden cubrir los retorcidos requisitos de publicación que se les imponen.

Al final de cuentas, ambas medidas aparecen como actos desesperados por ejercer el control sobre una actividad que debiera darse en la libertad más amplia: la reflexión sobre la propia práctica docente. En vez de darles oportunidad a los practicantes de resaltar las ricas particularidades que tuvieron sus actuaciones en unos contextos determinados con unos alumnos en particular, los pobres tienen que tratar de reproducir esquemas y llenar patrones, aún a costa de mentir, con tal de satisfacer a sus censoras que primero revisan la medida de los márgenes como requisito para concederles el derecho a ser leídos y revisados... por ejemplo.

Es cierto: se debe procurar que las citas sean pertinentes y que se usen con moderación; se debe procurar que la calidad de las fuentes de información se ubique entre primero, segundo y, ocasionalmente, tercer nivel. Pero de eso a prohibir hay un abismo de distancia.

Y unas cuantas neuronas útiles.

martes, 11 de noviembre de 2008

De maestros arrastrados que no hacen lo que les corresponde

"El principito estaba sorprendido. Aquel planeta era tan pequeño que no se explicaba sobre quién podría reinar aquel rey.
—Señor —le dijo—, perdóneme si le pregunto...
—Te ordeno que me preguntes —se apresuró a decir el rey.
—Señor. . . ¿sobre qué ejerce su poder?
—Sobre todo —contestó el rey con gran ingenuidad.
—¿Sobre todo?
El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
—¿Sobre todo eso? —volvió a preguntar el principito.
—Sobre todo eso. . . —respondió el rey.
No era sólo un monarca absoluto, era, además, un monarca universal.
—¿Y las estrellas le obedecen?
—¡Naturalmente! —le dijo el rey—. Y obedecen en seguida, pues yo no tolero la indisciplina.
Un poder semejante dejó maravillado al principito. Si él disfrutara de un poder de tal naturaleza, hubiese podido asistir en el mismo día, no a cuarenta y tres, sino a setenta y dos, a cien, o incluso a doscientas puestas de sol, sin tener necesidad de arrastrar su silla. Y como se sentía un poco triste al recordar su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
—Me gustaría ver una puesta de sol... Deme ese gusto... Ordénele al sol que se ponga...
—Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él?
—La culpa sería de usted —le dijo el principito con firmeza.
—Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar —continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.
—¿Entonces mi puesta de sol? —recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.
—Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.
—¿Y cuándo será eso?
—¡Ejem, ejem! —le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario—, ¡ejem, ejem! será hacia... hacia... será hacia las siete cuarenta. Ya verás cómo se me obedece."

sábado, 13 de septiembre de 2008

La otra casa del otro Asterión (y que Borges me perdone)



Soy el Asterión, y esta es mi casa. Acepto sin reservas las acusaciones de soberbio y de bruto que mis detractores puedan dedicarme; y sin embargo rechazo aquellas que ponen en duda mi magnificencia y mi generosidad. Es falso que mi casa es un sitio de perdición reservado para iniciados; sus puertas, que sin ser infinitas son amplias, permiten la entrada a cualquiera que exprese el honesto deseo de recibir la bendición de mi sabiduría. Mienten quienes afirman que mi casa es igual a otras tantas que existen por las Antiguas Tierras del Fierro, en los Purísima Tierra, o en la Tierra de Cítricos: mi casa es única y, aunque aquellas han tratado de imitarle, no hay forma de repetir la opulencia y el dispendio que el visitante puede gozar en mi lar. Tampoco es cierto que no me atrevo a salir a presentar mi conocimiento ante los demás. Es sólamente que no me gusta participar en congresos ni andar humillando a la gente con mi sabiduría. Si quieren les mando choferes y edecanes para su congresito. No en vano es una corte de reinas la que me ha hecho lo que soy, y no me puedo confundir con el vulgo.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres. Hasta la fecha no tengo la menor idea sobre qué es la comprensión lectora y estoy convencido de que la única verdad del mundo está en mi casa y en la sacra doctrina del sabio Marzano, que tan noblemente su testaferra de la Leyva me ha predicado. Sé que la verdad está en un Documento que algún día alguien será capaz de contruir. Sé que mi madre se creía y se sigue creyendo reina, y que mi padre fue un búfalo salvaje.

Por lo restringido de mi conocimiento, sin embargo, a veces me aburro.

Claro que no me faltan distracciones. Me gusta andar haciéndome pendejo por los múltiples pasillos, recovecos y escalas con que mis servidores han llenado mi casa. No se me oculta que han aprovechado para engordar sus propios bolsillos, pero eso es poco importante ante el fasto y el oropel. A veces doy vueltas y vueltas hasta marearme, o me pongo a inventar programas de tutorías, de evaluación, o de mejoramiento institucional, y termino igual de mareado y sin llegar a ningún lado. Después de que me levanto de mi mareo, encuentro otra puerta, otro recoveco u otro espacio por donde deambular. Otro juego que disfruto es el de tratar de partirle la madre al otro Asterión, el que seguramente surge de la falta de un enemigo político al frente. Entonces divido mi personalidad y me lío a golpes, insultos y descalificaciones a mí mismo hasta terminar con todo el hocico sangrado, como el caballo de José Alfredo. En ocasiones he tratado de usar Internet, pero me lo tienen con acceso restringido los bastarditos de mi Padre Bufalín.



Son catorce (son infinitos) los recintos, pasillos y escaleras el lugar en el que habito. Mi casa es el único mundo que importa. Dos veces cada año, entran a mi casa hombres y mujeres jóvenes para que yo les libere de todo mal. Veo sus altos promedios, y corro alegremente a partirles en pedazos las esperanzas, la sabiduría, las ilusiones y la vocación. Juego con ellos por cuatro ciclos hasta que no quedan más que despojos desesperanzados que mando al mundo con los ojos en blanco y con las mentes sorbidas para repetir el evangelio de mis madres entre los catorce (infinitos) hijos del hombre.

Supe que pensaban mandar a Teseo para hacerme la competencia desde su propia casa, pero mis madres ya se están arreglando con mi hermana Ariadna para tenderle un cuatro junto con una banda nueva de Doctores de la Ley, y mandarlo mucho a la conch'esu mare.

Al término de sexenio la nueva casa de adiestramiento brilló. No quedaba ni un resto de conocimiento en la casa de Asterión.

--Ariadna --dijo Teseo, --Se me hace que mejor dejamos que el Minotauro se acabe sólo.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Siete

Akira Kurosawa fue un conocido director de cine japonés. Una de sus películas más famosas es "Los siete samurais" que cuenta cómo un grupo completamente atípico es capaz de lograr un improbable triunfo gracias a elementos que poco tienen que ver con lo esperado. Es decir que ganan gracias a el entusiasmo, el espíritu de sacrificio y el deseo de triunfar, más que por la disciplina, el talento y la dedicación. El mismo tema y con tratamiento similar se cuenta en la película "Bichos" de Disney, mucho más familiar para la sociedad contemporánea.

Hace no mucho expresé mi opinión en contra de la forma en que ese tipo de tratamientos cinematográficos influyen en la actuación de las personas relacionadas con la educación. Postura que tengo que refrendar en relación con esta otra película y a partir de un evento y una situación que te platico a continuación.

Como recordarás, la escuela donde trabajo tiene dos modalidades para la formación de docentes: la escolarizada y la mixta. La modalidad escolarizada cuenta con una planta de trabajadores de base, la mayoría de ellos con varios años de experiencia, y la mixta se nutre laboralmente de personal por contrato. De hecho, ya anteriormente había criticado la manera en que se distribuyen las cargas académicas en la modalidad mixta.

Bueno, pues ya se llegaron nuevamente las fechas para la programación en la modalidad híbrida, y así nada más, pagando sin ver y sin que medie ningún acto o intención malalechera, es posible anticipar que, pese a las muchas declaraciones públicas de la directora en el sentido contrario, las hordas de la Burda Mafia acabarán organizando y provocando el mismo desmadre de siempre.

¡Pero cómo!, me dirás, ¡si a ellos tampoco les conviene que se hunda la normal!

Pues fíjate que les tiene sin cuidado, dado que un amplio sector de quienes sirven a tan indigna causa tiene la certeza de que difícilmente lograrían un trabajo tan bien remunerado en circunstancias diferentes, por lo que están dispuestos a continuar sangrando el presupuesto mientras puedan. Y de ninguna manera van a permitir que se les restrinja el acceso a la chiche por razones tan ambiguas (y me temo que incomprensibles para ellos) como la "calidad educativa" -Usté nom'ás diga, jefe; ¿qué formato hay que llenar pa' tener calidá'?-.

Pero como bien dice Memo, no tiene la culpa el profe, sino quien lo hace catedrático. Y en el caso de nuestra institución hay evidencias y circunstancias más que suficientes para identificar la cabeza responsable del desorden académico; pues así como el buen estado y el avance que se observa en el aspecto material y operativo pueden constituir la prueba de que la persona responsable está haciendo bien las cosas, el contraste que ofrecen las áreas de evaluación, actualización y docencia con sus nulos resultados también tiene un nombre.

Desde que llegó Lety a la dirección de la Normal, la calidad académica de nuestra institución ha mantenido un movimiento sostenido en picada. Pero yo (y mucha gente tendrá que coincidir conmigo) meto las manos al fuego por la experiencia y la capacidad académicas de Lety; no así por su buen juicio al momento de tomar decisiones y asignar funciones, área en la que ha mostrado sus mayores debilidades.

La actual subdirectora académica no ha logrado mostrar resultados positivos contundentes (muchas vaguedades y ambigüedades sobre posibles señales de avance, eso sí), situación que ya en forma consuetudinaria se justifica achacando los fallos a los maestros que no quieren hacer las cosas. Lo cierto es que la falta de ascendencia sobre la planta docente y su escasa experiencia en la toma de decisiones han sido los factores determinantes para construir el fracaso institucional.

Y mira que te estoy hablando de la subdirectora, no de la maestra; porque ese es un gran problema que tenemos en nuestra cultura: somos incapaces de separar la evaluación a los puestos y funciones de las personas. Lariza (ahora sí, Lariza), además de ser agradable en el trato, es una persona con una preparación profesional sólida y variada, pero aunque cuenta con experiencia docente, su trayectoria en este rubro no ha sido lo suficientemente significativa como para constituir un elemento de prestigio público. ¿Ves? No es que sea buena o mala maestra: es que nadie lo sabe; y el prestigio docente es la primera condicionante para construir un liderazgo académico.

El problema no es de formación: es de perfil. Y como no se ha logrado que un equipo de experiencia y prestigio se integre como soporte (lo cual constituiría una defensa efectiva contra acciones montoneras y gandallezcas), se ha recurrido al procedimiento dado a conocer por Kurosawa en su ficción: hacer de los campesinos un ejercito bajo el liderazgo de unos cuantos guerreros que tampoco habrían sido la primera elección. En la película ganaron, pero casi por chiripada.

Hoy estaba en la biblioteca de la Normal y (dejá vu) puede escuchar los diálogos de: "¿A dónde te mandaron?", "Que a expresión", "A mí a adolescentes", "¿Y qué vamos a hacer?" "Que vamos a leer porque nos van a aplicar un examen", "¿Y si no pasas?", "¿Y a poco crees que todos van a pasar?"; y cosas por el estilo, así, entre el temor y el cinismo.

Y esa parece ser la nueva estrategia para profesionalizar a la planta docente de la modalidad híbrida: poner a los futuros formadores de docentes a estudiar para un examen. ¿Y los perfiles? Bien gracias; es obvio que ni siquiera los han consultado para tomar decisiones. Es más: ya me di cuenta de que en la jerga de la BM (que ya se ha institucionalizado) "perfil" se refiere a conocer el perfil de egreso (no cubrirlo; ni lo mande la Virgen) tener algún estudio comprobable y disposición para la militancia; a lo mucho ya haber impartido una asignatura, al margen de lo bien o mal que lo hayas hecho.

Y pensar que por menos cesaron al Tolo.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Flashback III

¿Todo mundo miente? ¿O sólo miente quien espera sacar provecho de la mentira?

Originalmente publicado el 2 de abril de 2003:


De apariencias que engañan II

Continuo con mi valiosa aportación cultural al espacio de los conocimientos inútiles que todo individuo debe poseer para demostrar que sabe cosas que no sirven para nada. Hoy nos ocuparemos del vocablo alemán kitsch.

Kitsch: Umberto Eco, en su ensayo Estructura del mal gusto (Apocalípticos e integrados, Lumen, 1999), toma la explicación de Ludwig Giesz; cito: «la primera aparición de la palabra data de la segunda mitad del siglo XIX, cuando los turistas americanos que deseaban adquirir un cuadro barato, en Mónaco, pedían un bosquejo (sketch). De ahí vendría el término alemán para designar la vulgar pacotilla artística, destinada a compradores deseosos de fáciles experiencias estéticas».

Por su parte, Milán Kundera llama kitsch a las acciones gubernamentales tendientes a ocultar la realidad del estado; con obras fastuosas que no resuelven nada, discursos optimistas pero falsos que pretenden negar los problemas sin resolverlos, con actitudes paternalistas y protectoras que difieren la búsqueda de soluciones; en suma: ocultando la incompetencia con apariencias.

Entendido de esa manera, es kitsch regalarles bicicletas a los niños pobres para que lleguen a las escuelas que están lejos en lugar de ofrecerles alternativas más accesibles de educación; es kitsch decir que la economía del país está mejor que nunca cuando esa mejora se encuentra lejos de los bolsillos de los ciudadanos; es kitsch gastar cantidades ofensivas del presupuesto estatal en un puente atirantado cuando existen graves problemas de vialidad no resueltos; es kitsch decir que Nuevo León tiene el primer lugar en educación del país haciendo una manipulación de los resultados de evaluaciones que no tienen nada que ver con el rendimiento escolar del estado; es kitsch el uso de términos como "unidad", "amistad", "diálogo", "democracia", "participación" en el contexto de sistemas autoritarios y cupulares.

A diferencia del snobismo, que puede llegar a resultar cómico y hasta simpático, el kitsch raya en los umbrales de la perversión, pues está constituido por acciones intencionadamente orientadas al engaño y a la manipulación. Yo me atrevo a afirmar que actualmente, tanto a nivel nacional como local, estamos viviendo en la cultura del kitsch, y lamentablemente cada vez cuenta con más seguidores.


Aclaro que se trata de una transcipción. En el presente cambiaría algunas afirmaciones, pero entonces estaría haciendo trampa contra la memoria.

Total: el kitsch no se acaba.