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miércoles, 4 de marzo de 2009

Veleidoso

La salida de Sergio Vela de la presidencia del Conaculta sólo puede ser interpretada como una excelente noticia para la cultura y para el arte de nuestro país. Los excesos, abusos, amiguismos y excentricidades del principesco y dispendioso personaje no sólo constituyeron un fuerte drenado de los recursos legalmente destinados a la vocación natural del mencionado consejo, sino que se instituyeron como modelo de gestión para los diferentes actores de la burocracia que dirige y regula arte y cultura a lo largo de entidades e instituciones.

El Universal hace un recuento sucinto pero sustancioso de algunas de las irregularidades más sonadas durante su gestión, como el hecho de que "Vela gastó 571 mil pesos en 46 días de giras por el extranjero en 2007, en viajes de primera clase. Su gasto promedio diario en el extranjero fue de más de 12 mil pesos", situación de la que es memorable el cinismo con que el entonces funcionario minimizó y desechó las acusaciones, incluyendo las de pagar los gastos de su "novia" en las cuentas oficiales. Destaco lo de la novia no porque la tenga, sino porque sus gastos corrieron por cuenta del erario, sin ser funcionaria autorizada para ello.

Por otro lado, la llegada de Consuelo Saizar concede al menos la esperanza de que las cosas pueden mejorar. Con una amplia trayectoria dedicada a la cultura, y mas específicamente: a los libros, la hoy ex-directora del Fondo de Cultura Económica nos hace pensar que hay una oportunidad para que este sexenio recupere la brújula del conocimiento que se perdió desde la llegada de Fox a la presidencia. Quien sabe y si en uno de esos giros del destino, Josefina Vázquez deja de negociar con Elba y comienza a hacerlo con Consuelito, y hasta la educación sale beneficiada.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Monterrey

Hablar de Monterrey está de moda. Su decaimiento social, cultural y económico se vuelve cada vez más evidente, y yo sostengo la tesis de que esa caída inició en las aulas de nuestras escuelas de educación básica y, por extensión, en las aulas de las formadoras de docentes.

Retomo las palabras de Roberta Garza, Directora Editorial de Milenio Monterrey, publicadas el 17 del presente:

Antes, la ciudad abrevaba de un ideario limitado, pero congruente: la honestidad y la responsabilidad eran comportamientos que no se predicaban, sino que se vivían. A la larga la rigidez del modelo fue dejando sólo el discurso, que hoy reverbera como cáscara vacía en boca de próceres inflados que juran que entre más hablen de valores, más serán tomados por personas ejemplares. Impulsores por excelencia del doble discurso en la ciudad fueron sin duda los Legionarios de Cristo, que siempre trataron de manera preferencial a quienes tenían apellidos bonitos o chequeras abultadas. No es coincidencia que su debacle refleje el deterioro de una ciudad donde hoy la simulación lo es todo: supieron tejer sobre debilidades muy similares a las propias. Pero se sigue afirmando allí que Monterrey es un modelo de ética y de virtudes.

Las universidades, cuya planta de maestros estaba entre lo mejor del país, se convirtieron en McEscuelas que hoy escupen hordas de alumnos dedicados a replicar lo aprendido desde grabaciones en pantalla, donde el margen para el pensamiento libre es nulo y donde al teatro de revista le llaman actividad cultural. Allí mandan los administradores, interesados en todo menos en educar, secundados por rectores de muy escasas luces. Pero se emperran en anunciar que son las mejores de Latinoamérica.

Link al artículo completo.
No me interesa apropiarme de sus juicios, sino sustentar que las cosas que muchas veces yo mismo he denunciado (a lo largo de ya muchos años) son cada vez más evidentes. Resulta que estamos inmersos en un sistema educativo que concede mayor valor a lo numerable que a lo realmente importante para su misión: el conocimiento. Personalmente, ya me tienen hasta la madre los esquemas eficientistas que llegaron para quedarse de la mano de las administraciones panistas-empresariales, donde es más importante la cantidad de alumnos que tienes aunque de todos no se haga un sólo profesional, o se concede mayor autoridad a quien detenta más grados académicos, aunque el angelito (o angelita, según sea el caso), no sirva para maldita la cosa. ¿Y qué decir de la ansiedad por la apariencia física de las instalaciones y su equipamiento? Está de más decir que ni lo uno ni lo otro son garantía de mejora educativa.

Tal vez sea tiempo de volver los ojos hacia las personas, sus conocimientos y sus necesidades.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Yo lo vi; yo estuve ahí

Acabo de leer el texto de Lucy sobre un triste episodio de desalojo que ocurrió ayer en la biblioteca para la realización de una junta. Y como yo fui uno de los testigos de todo lo que ocurrió, y como fui uno de los que no aceptaron la nada amable conminación para irnosachingaraotrolado, puedo contar otra parte de la misma historia; justamente la parte que explica la aprehensión de las instigadoras por actuar sin testigos ajenos a su ámbito de control...

Resulta que la dichosa junta era para explicarles a los asesores de practicantes (7o y 8o sem.) oooooootras nuevas reglas para la elaboración del mítico documento recepcional (decepcional, que le dicen los muchachos cuando se los rechazan por enésima ocasión), y de verdad que lo que presentaron es una evidencia muy clara de al menos dos circunstancias: falta de comprensión del currículum y falta de visión.

Ya te he comentado en otras ocasiones que ahí, en la ENSMSG, el documento recepcional se ha convertido en una especie de objeto de culto al que se le ponen más requisitos, procedimientos y trabas que a una tesis de maestría. Sin exagerar, he visto tesis de la escuela de graduados que tienen más fallos que los borradores rechazados a algunos estudiantes de licenciatura (francamente, yo me sigo preguntando si las personas que se ponen tan requisitosas para aprobar un documento serán capaces de escribir lo que solicitan; tengo al menos constancia de que una de ellas se pone muy demandante, pero no es capaz de redactar un texto con la mitad de la calidad que exige). El problema es que lejos de contar con un conjunto de normas estables de publicación, que de existir y estar registradas podrían convertirse en objeto de enseñanza, en nuestra escuela cambian las reglas cada año, generalmente a medida que avanza el curso, y habitualmente sin atenerse a criterios académicos o editoriales sólidos y consistentes. Digo, es evidente que la mayor parte de las propuestas son ocurrencias y visceralidades, porque la falta de lecturas, siempre lo he dicho, se nota más que el amor y el dinero.

Y las dos nuevas genialidades que más llamaron la atención del respetable fueron que, a partir de esta generación (nótese el carácter de improvisación que tiene la medida), quedan prohíbidas, en los documentos recepcionales, las citas mayores a cuarenta palabras (los bloques de citas) y el uso de información proveniente de Internet (aunque supongo que la proscripción es para toda información contenida en fuentes digitales)... ¡Hazme el chingado favor!

Colijo: Algunas personas abusan del citado y llenan muchas páginas con citas textuales, pero eso no es lo malo; lo malo es que se les exija que cumplan con un mínimo de páginas y no con un mínimo de argumentos o pruebas. Acepto: algunas personas aprovechan las facilidades que otorgan los textos digitalizados para hacer un ejercicio magistral del copy & paste, incluso hay quienes no cuidan la calidad de los textos que copian, pero eso no es lo malo; lo malo es que ni escribiendo ni copiando pueden cubrir los retorcidos requisitos de publicación que se les imponen.

Al final de cuentas, ambas medidas aparecen como actos desesperados por ejercer el control sobre una actividad que debiera darse en la libertad más amplia: la reflexión sobre la propia práctica docente. En vez de darles oportunidad a los practicantes de resaltar las ricas particularidades que tuvieron sus actuaciones en unos contextos determinados con unos alumnos en particular, los pobres tienen que tratar de reproducir esquemas y llenar patrones, aún a costa de mentir, con tal de satisfacer a sus censoras que primero revisan la medida de los márgenes como requisito para concederles el derecho a ser leídos y revisados... por ejemplo.

Es cierto: se debe procurar que las citas sean pertinentes y que se usen con moderación; se debe procurar que la calidad de las fuentes de información se ubique entre primero, segundo y, ocasionalmente, tercer nivel. Pero de eso a prohibir hay un abismo de distancia.

Y unas cuantas neuronas útiles.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sangre joven

El día de hoy, fuera de chungas, quejas y chascarrillos, valió la pena estar el 20 de noviembre en la ENSMSG. Los alumnos, con la coordinación de sus propias organizaciones, tuvieron una especie de kermesse-nochemexicana que, francamente y contra toda expectativa, fue un éxito. Me dio mucho gusto ver los centenares de alumnos que colmaron la zona que tomaron como punto de reunión. Debo mencionar que aunque en mis minis mencioné que se trataba de la inauguración del Paseo Santa Leticia, dicho lugar no fue ocupado; no sé si porque se los prohibieron o porque ellos tomaron la iniciativa. Lo cierto es que aprovecharon muy bien el espacio y organizaron un festejo memorable. También hubo un periódico mural que rescata la escencia informativa de un periódico en vez de la mera decoración alegórica.

Muchas cosas han pasado desde aquella noche mexicana en que los directivos mandaron cerrar las puertas para que nadie se fuera. Hoy no fue necesario obligarlos a estar ahí: ellos quisieron quedarse. Hubo música en vivo, rifas, golosinas, juegos, baile, apuestas, un toro mecánico, fotografías con Santa Clos y el Muñeco de Nieve, el Hombre Araña bailando, Adelitas norteñas, próceres redivivos y Elmo saludando; videojuegos, retos de habilidad, tiro al blanco (con dardos y con arco y flechas), churros azucarados, frutas cubiertas de chocolate, conchitas, palomitas... Todos los grupos participaron de alguna manera, y los únicos viejitos éramos los maestros, porque el resto de asistentes eran una pléyade de jóvenes felices de estarse divirtiendo. Mis alumnos de quinto de español, con los que viajaré a Real de Catorce este fin de semana, estuvieron con su instalación de Registro Civil en la que se celebraron muchísimas bodas, incluyendo una de carácter les', claro que todo dentro del buen humor que genera este tipo de convivencias.

Me da gusto que al fin comience a generarse una dinámica distinta al aturdimiento consuetudinario que se había apoderado de nuestra escuela. --Me acordé de los tremendos bailes que se organizaban en los patios de la normal hace 20 años; se contrataban grupos de alto calibre y las instalaciones se ponían a reventar, habitualmente con gente de más de 20 años. Eso sí: corría la cerveza y otras bebidas alcohólicas a granel; aquello era como una extensión de la Expo. Pese a todo era divertido y, muy a su manera, sano. --Fin del recuerdo. Lo de hoy es distinto. Los muchachos se divierten sin buscar el aturdimiento. Se disfrazan y se gastan bromas. Se saludan y se aplauden unos a otros. No hay alcohol ni excesos: sólo sana diversión. Me gusta. Bien por ellos.

Espero que se repita.

lunes, 28 de enero de 2008

¡Madres!

La palabra madre, tan ambigua y tan antigua, además de ser el sustantivo que se usa para nombrar a la progenitora de una persona, tiene varias acepciones que van desde las más inocentes (como nombrar "madre" a cualquier hembra que ha tenido crías, lo cual es una aplicación por extensión del significado, pues lo exacto sería hablar de progenitora, reservando la palabra madre para las progenitoras de la especie humana) hasta las más pervertidas, que serían todas aquellas que aluden a la palabra y sus derivados como formas de insulto.

Pero resulta que la cosa no es tan simple como parece, pues, en ocasiones, las expresiones que se usan poco o nada tienen que ver con la santa mujercita que espera amorosamente sus claveles y sus mañanitas el diez de mayo.

Cuando alguien, hablando con propiedad, expresa que ha habido un desmadre en determinado lugar, lo que está refiriendo es que un río ha excedido la capacidad de su cauce y ha comenzado a derramar sus aguas alrededor (el río se desmadró o salió de madre). Aunque habitualmente nos referimos a esa situación como "desborde", eso es algo que sólo puede ocurrir en donde previamente se han construido bordos para que contengan el avance de las aguas (como en el caso de las presas, que son grandes bordos). Y es que una de las varias aplicaciones que tiene la palabra "madre" es la de nombrar al cauce por donde ordinariamente corren las aguas de los ríos (www.rae.es dixit). Por extensión del significado, que es como se dan muchas de las aplicaciones de las palabras, se llama desmadre al efecto devastador que provocan las aguas al salirse de su cauce.

A partir de dicha aplicación "correcta" de las palabras, surgen las siguientes expresiones de uso cotidiano:

  • Hacer un desmadre: Provocar desorden, desastre o devastación (por analogía)
  • No tener madre: Carecer de rumbo o de cauce (analogía), carecer de valores o principios (metonimia -la causa por el efecto- y paralogismo o falacia -a) La madre encauza moralmente, b) X no tiene madre, c) Entonces no tiene valores-)
  • Tener poca madre: Tener disposición a salirse de orden/cauce (analogía)
  • Ser un desmadrado: No conocer límites (analogía)
  • Partir la madre a alguien: Lastimarle gravemente (metáfora), acabar con la buena ruta de su vida (analogía y metonimia -la causa por el efecto-)
  • Estar hasta la madre o hasta el tope: Ambas son formas contractas por elisión de la construcción "tener la madre hasta el tope", estar a punto de perder la capacidad de contención (analogía); estar a momentos de perder el control (metáfora)
  • Desmadrar: Romper (transformación a verbo y analogía)

Sin un significado claro, existen algunas expresiones que aluden a la madre que, aunque pueden ser interpretadas, carecen de una relación semántica clara con la palabra primitiva. Tal es el caso de "dar en toda la madre", "estar a toda madre", "estar con toda su madre" o el burlón "pura madre".

Más claras y directas en su sentido de ofensa (ahora sí) a la madre, son aquellas expresiones que le epitetan con adjetivos referidos a conductas, condiciones y situaciones como puta, pinche, chingada, y otras similares que le adjudican la participación, en ocasiones viciosa y en ocasiones abusiva, en prácticas sexuales moralmente reprobables. A quien quiera saber más al respecto, le recomiendo la lectura de "El laberinto de la soledad", donde Octavio Paz escribió muchas y valiosas reflexiones sobre el tema.

En todo caso, es menos gacho tener poca madre que ser un hijo de la chingada.

martes, 18 de diciembre de 2007

Bibloesquizofrenia prenavideña

No soy muy dado a los regalos navideños porque pienso que, lo desees o no, éstos son recibidos como compromisos. Tampoco me gusta hacer regalos por compromiso, sin embargo, este domingo, después del almuerzo, me encontré en la librería buscando un obsequio para cumplir con un compromiso; digo, si voy a regalar algo, al menos que sea un libro, pensé. (éste se ve interesante... pero no para... no...) Pero, ¿libros?, ¿qué hace mejor a un libro que unos guantes (éste ya lo leí... podría ser... pero estaría mejor para...) o una gorra, o corbata? Es más, ¿no implica ese regalo un compromiso mayor, es decir, el de leer? ¡Nah! (éste está bien cachondo...) Igual dices "Que buen libro, me resultó muy útil", (ah, mira... el que me comentó...) mientras callas que la utilidad fue emparejar las patas de una mesa...

Estaba en esas cuando, sin que yo me enterara en qué momento ni de dónde, comenzaron a llegar mis amigos y amigas, y a amontonarse conmigo. "¿y por qué no me regalas un libro, ya que te acordaste de mí?" "¿y a mí, por qué no?" "pues ya que estamos en eso, podrías regalarme uno a mí; por ejemplo éste, que me parece interesante" "pues si me preguntas, yo preferiría éste, o este otro" -¿Éste es el que te interesa? "No, bruto; ese es para ella, para mí es aquel otro"...

Decidí, entonces, comprar libros para regalar.

Tratando de poner un poco de orden en medio del caos en que se había convertido el pasillo central de la Gandhi, decidí pedirles que me acompañaran de uno en uno para escoger cada quien su libro, mientras lo demás se paseaban por ahí (mientras yo veía de reojo cómo algunos se quedaban atornillados a una sola sección de los anaqueles, en tanto que otros parecían "chile bolita en canasta"). Así de uno en uno, fuimos recorriendo una y otra vez los pasillos de la librería. Debo decir que algunas propuestas fueron recibidas con entusiasmo, mientras que otras parecían tener una recepción más bien tibia.

"¡Quiero ése, quiero ése!" -Estoy seguro de que sí, pero tenme consideración; mira todos los que voy a comprar... ¿qué te parecería, mejor éste? "mmh... (mirada alternada) bueno, si no se puede el otro". -Bueno, ya está. ¡Next!

-Este autor siempre te ha interesado... "Sí, pero ya leí ese libro. Ya... Ya...Ya..." -¿Seguro? "Bueno: seguro, seguro, dadas las circunstancias, no; pero casi seguro que sí" -Vamos a correr el riesgo. "¿Y por qué no lo compras para mí?" -Espérame, todavía no es tu turno. "Pero ya encontraste el libro que es para mí. Llévatelo de una vez." -Bueno, ya está déjame terminar con...

"Este es uno de los autores más influyentes de..."

"La forma de relacionar la realidad con la fantasía..."

"No mames"

"Siempre me ha gustado sus historias..."

"Nunca le he leído..."

"Ni siquiera lo conozco..."

"¡Ah, está con madre!"

"¿Qué pedo con esto?"

Así. Por momentos completamente sólo, y por momentos aturdido por las voces simultáneas, tuve la oportunidad de, en ausencia, tener un delicioso coloquio sobre libros con mis compañeros y compañeras de la Normal. Así pude recordar que, aún en medio de las circunstancias más inesperadas o inadecuadas, hay gente con la que da gusto compartir.

Felices vacaciones para todos.

martes, 18 de septiembre de 2007

Textos sentidos y sentido textual

Dos procesos, diferentes y deseadamente simultáneos que, sin embargo, suelen presentarse de manera aislada o simplemente no se presentan. Me refiero a la comprensión y a la recepción como procesos que se dan en la relación entre texto y lector. En forma simple, la comprensión se da cuando entendemos (incluso cuando interpretamos) el contenido de un texto; la recepción se refiere a la capacidad del lector para construir un sentido personal a partir del texto (en cambio, la reconstrucción del sentido que trató de plasmar el autor en su texto es una tarea de la hermenéutica, cosa que poco importa al grueso de los lectores).

Visto de otra manera: puede ser que escuche una canción y le entienda perfectamente, pero su mensaje me sea completamente indiferente, hablamos entonces de comprensión sin construcción de un sentido; por el otro la'o, en ocasiones me fascina una canción en inglés que no entiendo pa' na', pero me parece muy emotiva (-¡No pongas esa, porque me meo! -¿Qué dice? -No sé, pero me meo.), entonces estoy viviendo un proceso de construcción de un sentido, aunque no tenga la menor proximidad con la comprensión del mensaje, cuyo contenido es generalmente intuido a partir de un título. Por cierto, algo parecido me pasa a mí con las canciones de Alejandro Sánz, me gustan mucho, pero el puto habla como si tuviera diarrea en una fila de 20 antes de llegar al baño, así que habitualmente no le entiendo ni madres.

La recepción o construcción del sentido es un proceso que se manifiesta con mayor facilidad en la relación con los textos poéticos. He tenido alumnas de secundaria que alucinan fervorosamente con los poemas y sonetos de Sor Juana, aunque no les entiendan "jota". Hay gente que puede enamorarse de libros que no ha leído completos. También hay gente que habla de los libros como si los hubiera leído, aunque sólo saben de ellos lo que han escuchado o leído en las solapas, pero eso es otra cosa.

Lo otro, lo de comprender sin llegar a la construcción de un sentido, es frecuente que se presente en relación con los textos informativos, como en el caso de las noticias: te enteras de que algo ocurrió, entiendes perfectamente qué ocurrió, por qué, y qué consecuencias tuvo, pero no te significa nada en lo personal, te tiene sin cuidado. Como cuando muchos maestros presentan su tema y los alumnos dicen por lo bajo: "Sí, sí. Eso está muy bien, pero para qué carajos nos sirve".

Leí este domingo un texto de Pérez Reverte que me ayudó a resignificar en lo personal la importancia de comprender y otorgar un sentido a los textos (el sentido, ¿se otorga o se extrae? de eso te hablaré posteriormente). Cito (el remarcado es mío):
Estoy sentado en una terraza, leyendo junto al viejo puerto del castillo del Huevo, en Nápoles. Y me digo que los libros sirven, entre otras cosas, para amueblar paisajes. Llegas a tal o cual sitio, aunque nunca antes hayas estado allí, y las páginas leídas permiten ver cosas que otros, menos afortunados o previsores, no son capaces de advertir. Un islote despoblado y rocoso del Mediterráneo, por ejemplo, es sólo un pedrusco seco cuando quien lo contempla desconoce las peripecias de Ulises y sus compañeros. Sin Lampedusa y su Gatopardo, Palermo no sería más que una calurosa e incómoda ciudad siciliana. Quien viaja a México ignorando los textos de Bernal Díaz del Castillo o de Juan Rulfo, no sabe lo mucho que se pierde.
Entonces, como me han dicho que escribió Freyre (yo nunca lo he leído): "Leer no es sólo leer-leer, es transformar el mundo a través de lo leído". Perdóname si la cita no es textual, en todo caso, supongo que es el sentido el que prevalece; y de eso estamos hablando.

Mucho texto para un post. Leete a Oscarín, le rinde un homenaje muy sentido a su padre; leete a Ileana, habla de una maravilla de experiencia en la forma en que puede hablar de una experiencia maravillosa quien la sabe reconocer; leete a Josué, nos platica lo que ocurre con la gente que se anquilosa en sus anquilosadas prácticas docentes; leete un libro, te habla al oído. Y si quieres leerte a Reverte, aquí te dejo la dirección: Artículo completo.

domingo, 29 de julio de 2007

Información y cultura

Al leer el periódico el día de hoy, he llegado a la conclusión de que existen dos tipos principales de periodistas: los cultos y los informados; ambos tipos poseen adscritos capaces de generar textos disfrutables y, en mayor o menor medida, reveladores. Llamo informado al periodista que es lector y perseguidor insaciable de lo actual, lo moderno y lo inminente; habitualmente ubicados en el campo de la divulgación y la crítica, son lo que se llama "hombres (o mujeres) de su tiempo".

Un ejemplo de periodista informado (el "tipo", me atrevería a decir) es Luis González de Alba, quien hoy hace una reflexión estilo centón a partir de textos de Sagan. Me llama la atención una cita en particular:
La seudociencia se diferencia de la ciencia equivocada. La ciencia aprovecha sus errores, cortándolos uno a uno. Las falsas conclusiones se desechan con el tiempo [...] La seudociencia hace exactamente lo contrario: sus hipótesis son invulnerables a cualquier experimento que ofrezca rebatirlas, de ahí que ni siquiera en principio puedan ser invalidadas (págs. 20.21).
Y me llama la atención porque me permite reconocer la forma en que opera la "burda mafia" que se ha apoderado de la Normal Superior. A falta de conocimientos firmes que les permitan controlar académicamente a la Institución (el control político ya lo tienen, la administración está inutilizada, y la academia sería el último bastión de la crítica y la razón), a falta de conocimientos, decía, se han dedicado a establecer ridículas reglas de trabajo "académico" fundamentadas en una cantidad limitada de textos interpretados de manera que sólo puedo calificar de sui generis. Estos torpes principios de actuación son planteados como incuestionables y deben ser acatados por quien aspire a trabajar en la Modalidad Mixta, donde se labora por contrato.

La consecuencia natural de esta forma de actuar de la burda mafia ha sido la retirada cada vez más evidente y sensible de los docentes de experiencia en la Modalidad Mixta, dejando la formación de nuevas generaciones de docentes en manos de inexpertos que, en su mayoría, son "orientados" en su actuación por "asesores" de cheque y de papel que suelen carecer de los conocimientos y las experiencias necesarios para cumplir una función tan estratégica. Eso sí, todos dan la impresión de trabajar mucho; lo cual me lleva a retomar mi reflexión inicial.

El segundo tipo de periodista, el culto, es el hombre que cuenta con una amplia experiencia de la vida en sociedad, conoce el pasado y el presente no sólo de su entorno, sino también de diferentes culturas y sociedades. Ávido lector de textos literarios es capaz de interpretar los fenómenos contemporáneos en relación con los ya ocurridos en otros tiempos y espacios. Sus principales espacios de desempeño son la crónica interpretativa, la crítica y la reflexión.

El día de hoy he leído a Arturo Pérez-Reverte, a quien considero un periodista culto además de ser escritor, y hace una interesante reflexión sobre la utilidad social de retomar la literatura clásica infantil para contribuir a la formación de los nuevos ciudadanos "Para que se vacunen, vaya. O empiecen a hacerlo. Y me refiero a la vida de verdad: la vida real".

Ejemplifica su punto de vista exponiendo el valor alegórico del cuento "El traje nuevo del emperador" en relación con lo que ocurre en muchos sistemas políticos actuales. Para aquel que, atrapado por lo contemporáneo, desconoce el cuento, le explico: Se trata de un emperador fatuo que es timado por unos pillos que le hacen creer que pueden elaborar una tela mágica que será invisible "para aquél indigno de ocupar un puesto en la corte" (versiones subsecuentes lo vuelven invisible para los torpes o para los ignorantes). Por supuesto que todos, incluyendo al emperador, fingen ver lo que no existe: los que tienen puesto para no perderle, y los que no le tienen para no evidenciar que su exclusión es merecida. Después de esquilmar una cantidad considerable del erario, la "tela" se usa para elaborar un traje de gala que será lucido públicamente. Cito:
Por fin, el día del estreno del traje nuevo, el emperata sale a la calle en solemne procesión, llevándole la cola los cortesanos y pelotilleros de plantilla; y todos los súbditos, faltaría más, por aquello de qué dirán y el no vayan a creer que yo, etcétera, se deshacen en elogios y alabanzas del traje, poniéndolo de sublime para arriba, sin que nadie se atreva a reconocer que no ve un carajo

Y bueno, como decía anteriormente, así es como funcionan las cosas en la Mixta de la ENS y así es como la Dirección aspira a que funcionen en la Modalidad Escolarizada. Los buenos son los que aplauden a todo lo que se hace desde el recinto imperial y todo mundo dice que ve el traje para no perder las muchas o pocas prerrogativas que tiene. Las muy alabadas reuniones de academia, en las que he participado suficientes veces como para saber de qué hablo, son meras simulaciones de trabajo, donde se cumple con un número establecido de "horas nalga" llenando formatos inútiles que corresponden a los "lineamientos de trabajo académico" que mencioné anteriormente. Las cacareadas evaluaciones y cursos de capacitación son otros desvergonzados fraudes, inventados por la burda mafia, que no pasarían un mínimo control de calidad. Pero todo mundo aplaude. Mientras no les quiten sus puestos seguirán diciendo que el traje es divino... aunque el emperador ande en pelotas.

Y que se joda la educación.

Las direcciones de las editoriales citadas son:
Del texto de González de Alba:
http://www.milenio.com/monterrey/milenio/firma.php?id=537381
Del texto de Pérez-Reverte:
http://www.milenio.com/monterrey/milenio/firma.php?id=537390

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