Muy bien, ya es Navidad, ¿y qué hemos hecho para cambiar? Poco más o menos así lo dejó escrito Lennon en su canción navideña, y creo que conforme pasa el tiempo, cada vez me identifico más con esa postura. Ya van quedando atrás los años de construir una escenografía para ilusionar a los hijos con la llegada de un mágico personaje con problemas de género (¿santa o santo?). Por otro lado, siempre he tenido problemas para asociar estas fechas con la profundidad que requiere un episodio místico que, evidentemente, casi nadie conmemora.
Me gusta la aséptica noción de una fiesta pagana de celebración por el renacimiento del sol (después de la noche más larga) que fue adoptada y adaptada por la iglesia católica con fines evangelizadores. Puedo sentirme bien e identificado con una celebración por el reinicio de algo que en realidad no se ha terminado. Es decir, como ver en la celebración del 25 de diciembre un punto de partida para las transformaciones personales; cerrar ciclos y reiniciar proyectos y planes que ya estaban en marcha, pero con nuevos bríos. Igual que cuando el sol, después de haber estado a punto de ser vencido por la noche, se levanta para comenzar, poco a poco, a dominar sobre las sombras; no es cierto, pero puede funcionar como metáfora.
Son lindos los buenos deseos, las bienaventuranzas y las felicitaciones. Pocas cosas son tan estimulantes como la convivencia y la celebración. Pero el mundo no se detiene ni los retos se terminan. Escribió el argentino Ceratti que "una canción jamás podrá parar la guerra", agrego yo: "ni los buenos deseos resuelven problemas". Es bueno que nos demos abrazos y que intercambiemos buenos deseos, pero mejor será si comenzamos a coordinar esfuerzos para corregir lo que no está bien.
Así que, ya es Navidad, ¿qué vamos a hacer para cambiar a partir de hoy?
jueves, 25 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
Yo lo vi; yo estuve ahí
Acabo de leer el texto de Lucy sobre un triste episodio de desalojo que ocurrió ayer en la biblioteca para la realización de una junta. Y como yo fui uno de los testigos de todo lo que ocurrió, y como fui uno de los que no aceptaron la nada amable conminación para irnosachingaraotrolado, puedo contar otra parte de la misma historia; justamente la parte que explica la aprehensión de las instigadoras por actuar sin testigos ajenos a su ámbito de control...
Resulta que la dichosa junta era para explicarles a los asesores de practicantes (7o y 8o sem.) oooooootras nuevas reglas para la elaboración del mítico documento recepcional (decepcional, que le dicen los muchachos cuando se los rechazan por enésima ocasión), y de verdad que lo que presentaron es una evidencia muy clara de al menos dos circunstancias: falta de comprensión del currículum y falta de visión.
Ya te he comentado en otras ocasiones que ahí, en la ENSMSG, el documento recepcional se ha convertido en una especie de objeto de culto al que se le ponen más requisitos, procedimientos y trabas que a una tesis de maestría. Sin exagerar, he visto tesis de la escuela de graduados que tienen más fallos que los borradores rechazados a algunos estudiantes de licenciatura (francamente, yo me sigo preguntando si las personas que se ponen tan requisitosas para aprobar un documento serán capaces de escribir lo que solicitan; tengo al menos constancia de que una de ellas se pone muy demandante, pero no es capaz de redactar un texto con la mitad de la calidad que exige). El problema es que lejos de contar con un conjunto de normas estables de publicación, que de existir y estar registradas podrían convertirse en objeto de enseñanza, en nuestra escuela cambian las reglas cada año, generalmente a medida que avanza el curso, y habitualmente sin atenerse a criterios académicos o editoriales sólidos y consistentes. Digo, es evidente que la mayor parte de las propuestas son ocurrencias y visceralidades, porque la falta de lecturas, siempre lo he dicho, se nota más que el amor y el dinero.
Y las dos nuevas genialidades que más llamaron la atención del respetable fueron que, a partir de esta generación (nótese el carácter de improvisación que tiene la medida), quedan prohíbidas, en los documentos recepcionales, las citas mayores a cuarenta palabras (los bloques de citas) y el uso de información proveniente de Internet (aunque supongo que la proscripción es para toda información contenida en fuentes digitales)... ¡Hazme el chingado favor!
Colijo: Algunas personas abusan del citado y llenan muchas páginas con citas textuales, pero eso no es lo malo; lo malo es que se les exija que cumplan con un mínimo de páginas y no con un mínimo de argumentos o pruebas. Acepto: algunas personas aprovechan las facilidades que otorgan los textos digitalizados para hacer un ejercicio magistral del copy & paste, incluso hay quienes no cuidan la calidad de los textos que copian, pero eso no es lo malo; lo malo es que ni escribiendo ni copiando pueden cubrir los retorcidos requisitos de publicación que se les imponen.
Al final de cuentas, ambas medidas aparecen como actos desesperados por ejercer el control sobre una actividad que debiera darse en la libertad más amplia: la reflexión sobre la propia práctica docente. En vez de darles oportunidad a los practicantes de resaltar las ricas particularidades que tuvieron sus actuaciones en unos contextos determinados con unos alumnos en particular, los pobres tienen que tratar de reproducir esquemas y llenar patrones, aún a costa de mentir, con tal de satisfacer a sus censoras que primero revisan la medida de los márgenes como requisito para concederles el derecho a ser leídos y revisados... por ejemplo.
Es cierto: se debe procurar que las citas sean pertinentes y que se usen con moderación; se debe procurar que la calidad de las fuentes de información se ubique entre primero, segundo y, ocasionalmente, tercer nivel. Pero de eso a prohibir hay un abismo de distancia.
Y unas cuantas neuronas útiles.
Resulta que la dichosa junta era para explicarles a los asesores de practicantes (7o y 8o sem.) oooooootras nuevas reglas para la elaboración del mítico documento recepcional (decepcional, que le dicen los muchachos cuando se los rechazan por enésima ocasión), y de verdad que lo que presentaron es una evidencia muy clara de al menos dos circunstancias: falta de comprensión del currículum y falta de visión.
Ya te he comentado en otras ocasiones que ahí, en la ENSMSG, el documento recepcional se ha convertido en una especie de objeto de culto al que se le ponen más requisitos, procedimientos y trabas que a una tesis de maestría. Sin exagerar, he visto tesis de la escuela de graduados que tienen más fallos que los borradores rechazados a algunos estudiantes de licenciatura (francamente, yo me sigo preguntando si las personas que se ponen tan requisitosas para aprobar un documento serán capaces de escribir lo que solicitan; tengo al menos constancia de que una de ellas se pone muy demandante, pero no es capaz de redactar un texto con la mitad de la calidad que exige). El problema es que lejos de contar con un conjunto de normas estables de publicación, que de existir y estar registradas podrían convertirse en objeto de enseñanza, en nuestra escuela cambian las reglas cada año, generalmente a medida que avanza el curso, y habitualmente sin atenerse a criterios académicos o editoriales sólidos y consistentes. Digo, es evidente que la mayor parte de las propuestas son ocurrencias y visceralidades, porque la falta de lecturas, siempre lo he dicho, se nota más que el amor y el dinero.
Y las dos nuevas genialidades que más llamaron la atención del respetable fueron que, a partir de esta generación (nótese el carácter de improvisación que tiene la medida), quedan prohíbidas, en los documentos recepcionales, las citas mayores a cuarenta palabras (los bloques de citas) y el uso de información proveniente de Internet (aunque supongo que la proscripción es para toda información contenida en fuentes digitales)... ¡Hazme el chingado favor!
Colijo: Algunas personas abusan del citado y llenan muchas páginas con citas textuales, pero eso no es lo malo; lo malo es que se les exija que cumplan con un mínimo de páginas y no con un mínimo de argumentos o pruebas. Acepto: algunas personas aprovechan las facilidades que otorgan los textos digitalizados para hacer un ejercicio magistral del copy & paste, incluso hay quienes no cuidan la calidad de los textos que copian, pero eso no es lo malo; lo malo es que ni escribiendo ni copiando pueden cubrir los retorcidos requisitos de publicación que se les imponen.
Al final de cuentas, ambas medidas aparecen como actos desesperados por ejercer el control sobre una actividad que debiera darse en la libertad más amplia: la reflexión sobre la propia práctica docente. En vez de darles oportunidad a los practicantes de resaltar las ricas particularidades que tuvieron sus actuaciones en unos contextos determinados con unos alumnos en particular, los pobres tienen que tratar de reproducir esquemas y llenar patrones, aún a costa de mentir, con tal de satisfacer a sus censoras que primero revisan la medida de los márgenes como requisito para concederles el derecho a ser leídos y revisados... por ejemplo.
Es cierto: se debe procurar que las citas sean pertinentes y que se usen con moderación; se debe procurar que la calidad de las fuentes de información se ubique entre primero, segundo y, ocasionalmente, tercer nivel. Pero de eso a prohibir hay un abismo de distancia.
Y unas cuantas neuronas útiles.
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jueves, 20 de noviembre de 2008
Sangre joven
El día de hoy, fuera de chungas, quejas y chascarrillos, valió la pena estar el 20 de noviembre en la ENSMSG. Los alumnos, con la coordinación de sus propias organizaciones, tuvieron una especie de kermesse-nochemexicana que, francamente y contra toda expectativa, fue un éxito. Me dio mucho gusto ver los centenares de alumnos que colmaron la zona que tomaron como punto de reunión. Debo mencionar que aunque en mis minis mencioné que se trataba de la inauguración del Paseo Santa Leticia, dicho lugar no fue ocupado; no sé si porque se los prohibieron o porque ellos tomaron la iniciativa. Lo cierto es que aprovecharon muy bien el espacio y organizaron un festejo memorable. También hubo un periódico mural que rescata la escencia informativa de un periódico en vez de la mera decoración alegórica.
Muchas cosas han pasado desde aquella noche mexicana en que los directivos mandaron cerrar las puertas para que nadie se fuera. Hoy no fue necesario obligarlos a estar ahí: ellos quisieron quedarse. Hubo música en vivo, rifas, golosinas, juegos, baile, apuestas, un toro mecánico, fotografías con Santa Clos y el Muñeco de Nieve, el Hombre Araña bailando, Adelitas norteñas, próceres redivivos y Elmo saludando; videojuegos, retos de habilidad, tiro al blanco (con dardos y con arco y flechas), churros azucarados, frutas cubiertas de chocolate, conchitas, palomitas... Todos los grupos participaron de alguna manera, y los únicos viejitos éramos los maestros, porque el resto de asistentes eran una pléyade de jóvenes felices de estarse divirtiendo. Mis alumnos de quinto de español, con los que viajaré a Real de Catorce este fin de semana, estuvieron con su instalación de Registro Civil en la que se celebraron muchísimas bodas, incluyendo una de carácter les', claro que todo dentro del buen humor que genera este tipo de convivencias.
Me da gusto que al fin comience a generarse una dinámica distinta al aturdimiento consuetudinario que se había apoderado de nuestra escuela. --Me acordé de los tremendos bailes que se organizaban en los patios de la normal hace 20 años; se contrataban grupos de alto calibre y las instalaciones se ponían a reventar, habitualmente con gente de más de 20 años. Eso sí: corría la cerveza y otras bebidas alcohólicas a granel; aquello era como una extensión de la Expo. Pese a todo era divertido y, muy a su manera, sano. --Fin del recuerdo. Lo de hoy es distinto. Los muchachos se divierten sin buscar el aturdimiento. Se disfrazan y se gastan bromas. Se saludan y se aplauden unos a otros. No hay alcohol ni excesos: sólo sana diversión. Me gusta. Bien por ellos.
Espero que se repita.
Muchas cosas han pasado desde aquella noche mexicana en que los directivos mandaron cerrar las puertas para que nadie se fuera. Hoy no fue necesario obligarlos a estar ahí: ellos quisieron quedarse. Hubo música en vivo, rifas, golosinas, juegos, baile, apuestas, un toro mecánico, fotografías con Santa Clos y el Muñeco de Nieve, el Hombre Araña bailando, Adelitas norteñas, próceres redivivos y Elmo saludando; videojuegos, retos de habilidad, tiro al blanco (con dardos y con arco y flechas), churros azucarados, frutas cubiertas de chocolate, conchitas, palomitas... Todos los grupos participaron de alguna manera, y los únicos viejitos éramos los maestros, porque el resto de asistentes eran una pléyade de jóvenes felices de estarse divirtiendo. Mis alumnos de quinto de español, con los que viajaré a Real de Catorce este fin de semana, estuvieron con su instalación de Registro Civil en la que se celebraron muchísimas bodas, incluyendo una de carácter les', claro que todo dentro del buen humor que genera este tipo de convivencias.
Me da gusto que al fin comience a generarse una dinámica distinta al aturdimiento consuetudinario que se había apoderado de nuestra escuela. --Me acordé de los tremendos bailes que se organizaban en los patios de la normal hace 20 años; se contrataban grupos de alto calibre y las instalaciones se ponían a reventar, habitualmente con gente de más de 20 años. Eso sí: corría la cerveza y otras bebidas alcohólicas a granel; aquello era como una extensión de la Expo. Pese a todo era divertido y, muy a su manera, sano. --Fin del recuerdo. Lo de hoy es distinto. Los muchachos se divierten sin buscar el aturdimiento. Se disfrazan y se gastan bromas. Se saludan y se aplauden unos a otros. No hay alcohol ni excesos: sólo sana diversión. Me gusta. Bien por ellos.
Espero que se repita.
martes, 11 de noviembre de 2008
De maestros arrastrados que no hacen lo que les corresponde
"El principito estaba sorprendido. Aquel planeta era tan pequeño que no se explicaba sobre quién podría reinar aquel rey.
—Señor —le dijo—, perdóneme si le pregunto...
—Te ordeno que me preguntes —se apresuró a decir el rey.
—Señor. . . ¿sobre qué ejerce su poder?
—Sobre todo —contestó el rey con gran ingenuidad.
—¿Sobre todo?
El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
—¿Sobre todo eso? —volvió a preguntar el principito.
—Sobre todo eso. . . —respondió el rey.
No era sólo un monarca absoluto, era, además, un monarca universal.
—¿Y las estrellas le obedecen?
—¡Naturalmente! —le dijo el rey—. Y obedecen en seguida, pues yo no tolero la indisciplina.
Un poder semejante dejó maravillado al principito. Si él disfrutara de un poder de tal naturaleza, hubiese podido asistir en el mismo día, no a cuarenta y tres, sino a setenta y dos, a cien, o incluso a doscientas puestas de sol, sin tener necesidad de arrastrar su silla. Y como se sentía un poco triste al recordar su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
—Me gustaría ver una puesta de sol... Deme ese gusto... Ordénele al sol que se ponga...
—Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él?
—La culpa sería de usted —le dijo el principito con firmeza.
—Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar —continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.
—¿Entonces mi puesta de sol? —recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.
—Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.
—¿Y cuándo será eso?
—¡Ejem, ejem! —le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario—, ¡ejem, ejem! será hacia... hacia... será hacia las siete cuarenta. Ya verás cómo se me obedece."
—Señor —le dijo—, perdóneme si le pregunto...
—Te ordeno que me preguntes —se apresuró a decir el rey.
—Señor. . . ¿sobre qué ejerce su poder?
—Sobre todo —contestó el rey con gran ingenuidad.
—¿Sobre todo?
El rey, con un gesto sencillo, señaló su planeta, los otros planetas y las estrellas.
—¿Sobre todo eso? —volvió a preguntar el principito.
—Sobre todo eso. . . —respondió el rey.
No era sólo un monarca absoluto, era, además, un monarca universal.
—¿Y las estrellas le obedecen?
—¡Naturalmente! —le dijo el rey—. Y obedecen en seguida, pues yo no tolero la indisciplina.
Un poder semejante dejó maravillado al principito. Si él disfrutara de un poder de tal naturaleza, hubiese podido asistir en el mismo día, no a cuarenta y tres, sino a setenta y dos, a cien, o incluso a doscientas puestas de sol, sin tener necesidad de arrastrar su silla. Y como se sentía un poco triste al recordar su pequeño planeta abandonado, se atrevió a solicitar una gracia al rey:
—Me gustaría ver una puesta de sol... Deme ese gusto... Ordénele al sol que se ponga...
—Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él?
—La culpa sería de usted —le dijo el principito con firmeza.
—Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar —continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.
—¿Entonces mi puesta de sol? —recordó el principito, que jamás olvidaba su pregunta una vez que la había formulado.
—Tendrás tu puesta de sol. La exigiré. Pero, según me dicta mi ciencia gobernante, esperaré que las condiciones sean favorables.
—¿Y cuándo será eso?
—¡Ejem, ejem! —le respondió el rey, consultando previamente un enorme calendario—, ¡ejem, ejem! será hacia... hacia... será hacia las siete cuarenta. Ya verás cómo se me obedece."
martes, 4 de noviembre de 2008
Happy Birthday
Mi querida Escuela Normal Superior habría celebrado hoy su cuadragésimo séptimo aniversario. Lo habría celebrado digo, porque no hubo celebración. Es lamentable, pero por primera vez en su historia, las tareas burocráticas y las urgencias no atendidas resultaron más importantes que una ceremonia de celebración.
Y mira que no soy persona de celebraciones; me gusta la convivencia, sí, pero no porque sea un fanático de celebrar fechas o metas... pero respeto los ritos y las ceremonias. Sé que hay circunstancias y actos sociales que van más allá de la justificación o de la racionalidad. Sé que nada cambiará con o sin ceremonia. Pero me molesta que algo tan ceremonial sea tomado de forma utilitaria. Es como el caso de las bodas: la gente no se vuelve más fértil o más amorosa porque participe en el rito del matrimonio, pero es una forma de dar consistencia a la estructura de la sociedad. Igual pasa con las celebraciones institucionales.
Lo que sí me parece rayano en el absurdo es que el único acto de celebración, una manta colgada en el frente de la escuela, sea un mero acto narcisista de autocomplacencia: masturbación pública que mucho tiene de exhibicionismo. ¿Por qué? Porque en vez de presentar la fachada de nuestra escuela, presenta una vista de la parte trasera. Y nuestra Alma Mater se vuelve una puta como las que veía cuando adolescente pasaba en bicicleta por las calles de la Coyotera, que al vernos pasar se levantaban las faldas para mostrarnos sus pubis o sus nalgas como eficiente reclamo de seducción ante la falta de otros encantos.

¿Cuál es el razonamiento para esta decisión? ¿Que se trata de lo más importante que se ha hecho en estos tiempos? ¿Sólo aquello que se compra con dinero merece ser mostrado? ¿O sólo hemos sido capaces de hacer aquello que se consigue con dinero?
Una exhibición de los entresijos: un canto al fracaso.
Aún así.
Feliz cumpleaños, Escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáenz Garza".
Y mira que no soy persona de celebraciones; me gusta la convivencia, sí, pero no porque sea un fanático de celebrar fechas o metas... pero respeto los ritos y las ceremonias. Sé que hay circunstancias y actos sociales que van más allá de la justificación o de la racionalidad. Sé que nada cambiará con o sin ceremonia. Pero me molesta que algo tan ceremonial sea tomado de forma utilitaria. Es como el caso de las bodas: la gente no se vuelve más fértil o más amorosa porque participe en el rito del matrimonio, pero es una forma de dar consistencia a la estructura de la sociedad. Igual pasa con las celebraciones institucionales.
Lo que sí me parece rayano en el absurdo es que el único acto de celebración, una manta colgada en el frente de la escuela, sea un mero acto narcisista de autocomplacencia: masturbación pública que mucho tiene de exhibicionismo. ¿Por qué? Porque en vez de presentar la fachada de nuestra escuela, presenta una vista de la parte trasera. Y nuestra Alma Mater se vuelve una puta como las que veía cuando adolescente pasaba en bicicleta por las calles de la Coyotera, que al vernos pasar se levantaban las faldas para mostrarnos sus pubis o sus nalgas como eficiente reclamo de seducción ante la falta de otros encantos.
¿Cuál es el razonamiento para esta decisión? ¿Que se trata de lo más importante que se ha hecho en estos tiempos? ¿Sólo aquello que se compra con dinero merece ser mostrado? ¿O sólo hemos sido capaces de hacer aquello que se consigue con dinero?
Una exhibición de los entresijos: un canto al fracaso.
Aún así.
Feliz cumpleaños, Escuela Normal Superior "Profr. Moisés Sáenz Garza".
domingo, 19 de octubre de 2008
Herramientas para la web 2.0 educativa
Estaba preparando una recolección de herramientas que pueden ser usadas con fines educativos, cuando me encontré con este documento (la aplicación también es interesante) que supera con mucho lo que yo estaba preparando, por lo que, sin empacho y sin rubor, te lo comparto. Lo que sigue es preparar una página de vínculos (los que falten) para darle mayor funcionalidad a la colección.
Algunas de las herramientas que se mencionan te deben resultar familiares. Personalmente encuentro algunas que no me dan la menor idea de uso. Ya lo estaremos probando y comentando.
(Me pregunto si podrán verse desde la ENSMSG. Ya ves: bloquean todo lo que desconocen o les molesta)
Algunas de las herramientas que se mencionan te deben resultar familiares. Personalmente encuentro algunas que no me dan la menor idea de uso. Ya lo estaremos probando y comentando.
(Me pregunto si podrán verse desde la ENSMSG. Ya ves: bloquean todo lo que desconocen o les molesta)
domingo, 12 de octubre de 2008
Competencias para la vida ¿o una vida compitiendo?
A finales del mes pasado, la secretaría de educación (con minúsculas) en el Estado, con la sumisión y complacencia de las instituciones involucradas, presentó un espectáculo masivo que pretendió hacer pasar como congreso sobre formación y actualización docente; y créeme que aquello fue todo menos lo que se publicitaba. Mi principal decepción vino de la mano de Ma. Victoria Reyzabal, Ministra de Educación en España, cuyas obras resultan un referente imprescindible para la enseñanza del español bajo los actuales enfoques, pues vino desde su país para presentar una clase de español en vez de abordar el tema convocado... de sus compañeros de mesa, ni hablar.
Me molestó mucho que se hiciera tanto montaje sin que se abrieran los espacios reales para el diálogo y la búsqueda de consensos, que finalmente es lo que se pretende en un congreso de verdad. Me pareció mal que llenaran las conferencias con maestros de primaria, secundaria, directores, etc., cuando los asistentes debieron ser los docentes de las formadoras de la región, quienes asistimos sólo en una proporción muy restringida, pues las invitaciones se repartieron con criterios que sólo Pérez Ontiveros (el encargado de las Normales) conoce... o tal vez ni siquiera él.
Por supuesto que siempre es valioso escuchar las experiencias de personas que han logrado algún avance en esta tarea, pero cuando, según resultó evidente en este evento, no hay criterios académicos en la selección de los materiales que se presentan, ocurren cosas como las que presenciamos en situaciones en que las personas que realmente tenían algo que compartir tuvieron que reducir su participación a tiempos muy limitados para cederles el espacio a pedantones que se llenaban la boca con el "YO" y que ni siquiera tenían la cortesía de limitar sus intervenciones. De hecho, una constante que identifiqué fue la siguiente: Hablan más quienes tienen menos qué decir.
Finalmente, creo que cada quien, entre sus propias filias y fobias, encontró algo rescatable en el show. En mi caso, encontré sumamente interesante y reveladora la brevísima particiáción del Dr. Sergio Arzola, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien de forma simple y con un lenguaje sencillo nos explicó el sentido que tiene formar docentes en competencias a través de un enfoque por competencias. El martes 23 por la tarde tuve la oportunidad de participar en una conversación más cercana con él, pues visitó nuestra Normal y mi directora Lety (por eso la quiero) me invitó a participar en la reunión a la que finalmente asistimos 6 o 7 personas que tuvimos la oportunidad de conocer más sobre este académico y sus ideas.
Algo que me quedó muy claro es que actualmente nuestro sistema educativo (en México) se debate entre dos concepciones opuestas del sentido que tiene educar por competencias, pues coexisten una visión pragmática sustentada en el pensamiento neoliberal (que es la promovida por la OCDE) y una visión humanista que se mueve en el marco de un pensamiento social demócrata (con todos los matices ecologistas, libertarios y de combate al hambre y a la pobreza que se le puedan conceder). Tal pareciera que mientras los dueños del capital quieren trabajadores competentes, los intelectuales contemporáneos optan por ciudadanos competentes; aunque a final de cuentas las diferencias tienen mucho de ambigüedad. Lo más terrible y confuso es que ambos enfoques comparten muchos principios teóricos, situación que sólo contribuye a enrarecer el panorama y dificulta la toma de decisiones.
Una revisión somera del perfil de egreso de la Licenciatura en Educación Secundaria nos permite reconocer un enfoque social en la definición de competencias esperadas; sin embargo, al revisar los criterios y los métodos que se aplican en la evaluación de los estudiantes (Seguimiento y evaluación, en la Red Normalista), se puede observar la prelavencia del enfoque utilitario del aprendizaje.
Un primer paso para clarificar un poco el panorama puede ser la revisión y discusión de la obra de Philippe Perrenoud, uno de los autores más recomendados por el Dr. Arzola y que desde hace cuatro años se ha venido integrando al campo teórico que da sustento a la reforma educativa en nuestro país. Me gusta una advertencia que hace Perrenoud en uno de sus textos: "nada tengo que decir a quienes quieren profesores elitistas o ejecutantes dóciles".
Actualmente es posible encontrar varias de sus obras en el mercado mexicano (y la Feria del Libro puede ser un buen lugar para adquirirlas), como Diez nuevas competencias para enseñar (Graó), Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar (Graó), y Construir competencias desde la escuela (J C SÁEZ, éste es chileno). Pero también hay acceso a algunas de sus obras en línea (aunque la mayoría de ellas están en francés) en su web personal: http://www.unige.ch/fapse/SSE/teachers/perrenoud/php.html.
Aquí están los links a dos de sus textos en español (la web es compleja y con un sistema de catalogación muy obsoleto): Formación de docentes en el siglo XXI, y Aprender en la escuela a través de proyectos: ¿por qué?, ¿cómo?.
Por supuesto que los textos no son mágicos. He vivido la experiencia de ver cómo una excelente idea, claramente planteadaen algún texto, es torpemente tergiversada para ser usada como sustento de prácticas reprobables: no por mala voluntad sino por falta de alcances. Para evitar que eso ocurra, la única vacuna es la lectura analítica compartida y el diálogo académico responsable.
Un IQ superior al de un plátano también ayuda.
Me molestó mucho que se hiciera tanto montaje sin que se abrieran los espacios reales para el diálogo y la búsqueda de consensos, que finalmente es lo que se pretende en un congreso de verdad. Me pareció mal que llenaran las conferencias con maestros de primaria, secundaria, directores, etc., cuando los asistentes debieron ser los docentes de las formadoras de la región, quienes asistimos sólo en una proporción muy restringida, pues las invitaciones se repartieron con criterios que sólo Pérez Ontiveros (el encargado de las Normales) conoce... o tal vez ni siquiera él.
Por supuesto que siempre es valioso escuchar las experiencias de personas que han logrado algún avance en esta tarea, pero cuando, según resultó evidente en este evento, no hay criterios académicos en la selección de los materiales que se presentan, ocurren cosas como las que presenciamos en situaciones en que las personas que realmente tenían algo que compartir tuvieron que reducir su participación a tiempos muy limitados para cederles el espacio a pedantones que se llenaban la boca con el "YO" y que ni siquiera tenían la cortesía de limitar sus intervenciones. De hecho, una constante que identifiqué fue la siguiente: Hablan más quienes tienen menos qué decir.
Finalmente, creo que cada quien, entre sus propias filias y fobias, encontró algo rescatable en el show. En mi caso, encontré sumamente interesante y reveladora la brevísima particiáción del Dr. Sergio Arzola, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien de forma simple y con un lenguaje sencillo nos explicó el sentido que tiene formar docentes en competencias a través de un enfoque por competencias. El martes 23 por la tarde tuve la oportunidad de participar en una conversación más cercana con él, pues visitó nuestra Normal y mi directora Lety (por eso la quiero) me invitó a participar en la reunión a la que finalmente asistimos 6 o 7 personas que tuvimos la oportunidad de conocer más sobre este académico y sus ideas.
Algo que me quedó muy claro es que actualmente nuestro sistema educativo (en México) se debate entre dos concepciones opuestas del sentido que tiene educar por competencias, pues coexisten una visión pragmática sustentada en el pensamiento neoliberal (que es la promovida por la OCDE) y una visión humanista que se mueve en el marco de un pensamiento social demócrata (con todos los matices ecologistas, libertarios y de combate al hambre y a la pobreza que se le puedan conceder). Tal pareciera que mientras los dueños del capital quieren trabajadores competentes, los intelectuales contemporáneos optan por ciudadanos competentes; aunque a final de cuentas las diferencias tienen mucho de ambigüedad. Lo más terrible y confuso es que ambos enfoques comparten muchos principios teóricos, situación que sólo contribuye a enrarecer el panorama y dificulta la toma de decisiones.
Una revisión somera del perfil de egreso de la Licenciatura en Educación Secundaria nos permite reconocer un enfoque social en la definición de competencias esperadas; sin embargo, al revisar los criterios y los métodos que se aplican en la evaluación de los estudiantes (Seguimiento y evaluación, en la Red Normalista), se puede observar la prelavencia del enfoque utilitario del aprendizaje.
Un primer paso para clarificar un poco el panorama puede ser la revisión y discusión de la obra de Philippe Perrenoud, uno de los autores más recomendados por el Dr. Arzola y que desde hace cuatro años se ha venido integrando al campo teórico que da sustento a la reforma educativa en nuestro país. Me gusta una advertencia que hace Perrenoud en uno de sus textos: "nada tengo que decir a quienes quieren profesores elitistas o ejecutantes dóciles".
Actualmente es posible encontrar varias de sus obras en el mercado mexicano (y la Feria del Libro puede ser un buen lugar para adquirirlas), como Diez nuevas competencias para enseñar (Graó), Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar (Graó), y Construir competencias desde la escuela (J C SÁEZ, éste es chileno). Pero también hay acceso a algunas de sus obras en línea (aunque la mayoría de ellas están en francés) en su web personal: http://www.unige.ch/fapse/SSE/teachers/perrenoud/php.html.
Aquí están los links a dos de sus textos en español (la web es compleja y con un sistema de catalogación muy obsoleto): Formación de docentes en el siglo XXI, y Aprender en la escuela a través de proyectos: ¿por qué?, ¿cómo?.
Por supuesto que los textos no son mágicos. He vivido la experiencia de ver cómo una excelente idea, claramente planteadaen algún texto, es torpemente tergiversada para ser usada como sustento de prácticas reprobables: no por mala voluntad sino por falta de alcances. Para evitar que eso ocurra, la única vacuna es la lectura analítica compartida y el diálogo académico responsable.
Un IQ superior al de un plátano también ayuda.
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